Menu

La crisis terminará cuando baje el desempleo, dice el FMI

9 octubre, 2010 - Crisi sistémica

Roberto González AmadorLa Jornada
Una recuperación del crecimiento de la economía sin generación suficiente de empleo, como ha ocurrido después de la mayor recesión en décadas, no es suficiente, no le dice mucho al hombre de la calle, aseguró el Fondo Monetario Internacional (FMI). La creciente desocupación es una de las herencias de la crisis. La otra es que las fuentes del crecimiento se desplazaron del norte al sur. Es en los países en desarrollo donde se genera la mayor parte de la actividad productiva y así será por varios años más, sostuvo el Banco Mundial.
La recuperación de la economía después de la recesión en 2009 está en marcha, pero es todavía muy frágil, aseguró Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI, al hablar en la reunión anual de ese organismo y el Banco Mundial. En parte esa fragilidad se origina en que la reactivación de la actividad productiva es desigual en las distintas regiones, abundó.
Además de desigual, la recuperación es parca en regresar a la actividad productiva a millones de hombres y mujeres que perdieron su empleo a partir del otoño de hace dos años, cuando la quiebra del banco de inversiones Lehmann Brothers tornó la crisis financiera en Estados Unidos en una recesión mundial.
La recuperación de los empleos perdidos es, según Strauss-Kahn, uno de los principales retos de la política económica, tanto a nivel de los organismos internacionales, como en los países.
Sólo retomar el crecimiento no es suficiente. Necesitamos crecimiento económico con empleos. Crecimiento sin empleo no significa mucho para el hombre de la calle. Así que no podremos decir que la crisis ha terminado hasta que la tasa de desempleo disminuya significativamente, aseguró.
En 2010 unos 210 millones de personas eran desempleadas en el mundo, incremento de 30 millones en comparación con 2007, el año previo al del estallido de la crisis, según datos del FMI y la Organización Internacional del Trabajo. Tres cuartas partes del incremento en el número de desempleados se dio en los países de economías avanzadas.
Es el desempleo una de las mayores tensiones que enfrenta hoy la economía del planeta, sostuvo Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, también en la reunión anual de los dos organismos. Esas tensiones pueden convertirse en un problema si no son manejadas apropiadamente, dijo.
La reciente crisis económica todavía afecta el empleo y la posibilidad de obtener el sustento para millones de personas del mundo, agregó.
Un mundo diferente
Tan cierto como que el empleo no ha logrado remontar el nivel previo a la crisis es que la recesión de la economía mundial provocó una realineación en las fuentes de crecimiento. Ahora hay mayor capacidad en el sur que entre las naciones del norte, afectadas por problemas de endeudamiento externo y déficit fiscal. Las mismas dificultades que, hasta hace unos años, parecían sólo típicas de los países en desarrollo.
Cuando se mira lo que ocurre en Asia, lo que ocurre en América Latina, regiones donde se observan altas tasas de crecimiento, es obvio que para esta parte del mundo la crisis terminó, comentó Strauss-Kahn. En África el crecimiento está de regreso, sin el retraso respecto de otras regiones, como ocurría en el pasado, añadió. Es diferente a lo que sucede en Europa y Estados Unidos, donde prevalece la incertidumbre, mencionó.
Europa se mantiene con baja actividad y es una de las preocupaciones que tenemos, porque es una parte importante de la economía mundial. Y en Estados Unidos la situación es incierta, dijo.
Robert Zoellick también habló sobre este tema. Un punto a destacar, abundó, ha sido el crecimiento económico de los últimos meses en los países en desarrollo. Se anticipa que en estas naciones se genere la mitad del crecimiento mundial en los años siguientes, pronosticó.
Es un mundo diferente de aquel que teníamos hace sólo unos años. El crecimiento en los países en desarrollo proporciona ahora una importante fuente de demanda para las exportaciones de las naciones avanzadas, sostuvo Zoellick.
El Grupo de los 24 (G-24), que reúne a países en desarrollo de Asia, África y América Latina, incluido México, lo puso en términos claros, en un pronunciamiento después de reunirse en el marco de la cumbre del FMI y el Banco Mundial.
La recuperación de la economía va a varias velocidades. La mayoría de los países en desarrollo ha mantenido el crecimiento, apoyado en sólidos fundamentos y políticas macroeconómicas. La recuperación ha sido más débil en las economías avanzadas, que enfrentan un ciclo vicioso de endeudamiento, altas tasas de desempleo, caída del consumo y una continua fragilidad de sus sistemas financieros, como manifestó Pravin Gordhan, ministro de finanzas de Sudáfrica y quien presidió aquí la reunión del G-24.
En este mundo diferente serán los países en desarrollo los que seguirán aportando el mayor impulso a la economía mundial, pero no pueden ser los únicos motores de la recuperación, apuntó Gordhan.
Un motivo de preocupación, manifestó, es que las bajas tasas de interés en el mundo desarrollado –necesarias para estimular el consumo y manejar la deuda pública– han contribuido a aumentar el flujo de capitales hacia los países en desarrollo, que ofrecen más certeza y rendimientos, lo que ha impuesto presiones a las tasas de interés y creado riesgos para cuando esos flujos se reviertan.
Países del sur reclaman al norte por su elevada deuda, por ser fuente de inestabilidad financiera, por sus altos déficit fiscales. En fin, el mundo al revés de como era hace apenas unos años.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.