Menu

La crisis y la sanidad pública

8 juny, 2009 - Sanitat

Marciano Sánchez BayleNueva Tribuna
La sanidad pública es, con la educación y las pensiones, uno de los pilares del Estado del Bienestar y en esencia es un ejercicio de solidaridad de los más sanos y con mayores recursos económicos con quienes están más enfermos y tienen menos recursos. El carácter público es fundamental tanto en su financiación como en su provisión porque es lo que asegura la cobertura de las necesidades y no de los intereses del mercado y permite la equidad, solidaridad y accesibilidad que son las bases de cualquier sistema de protección social.
Si esto es así en cualquier momento, la crisis económica le confiere una importancia especial porque es un momento en que la necesidad de cuidados de salud se incrementa (es bien conocido que la enfermedad aumenta en relación con el paro y pobreza) y además un porcentaje creciente de la población carece de capacidad económica para buscar atención alternativa en la medicina privada.
En nuestro país corren malos tiempos para la sanidad pública y ello resulta bastante paradójico, porque tenemos un sistema sanitario que tiene una gran consideración internacional por su accesibilidad, cobertura universal, gratuidad en el momento del uso y prestaciones de gran calidad, a más de hacerlo a unos costes muy bajos.
No obstante conviene no perder de vista que existen bastantes problemas que habría que solventar. Los principales serían:
1) Problemas de financiación
El sistema sanitario esta subfinanciado crónicamente, pero además a partir de las transferencias han sido las CCAA las que han tomado las decisiones sobre los presupuestos que se dedicaban a la sanidad, de manera que se ha abierto una gran brecha entre ellas. Por poner solo un ej. para 2009 el presupuesto per capita aprobado oscila entre 1.1.25,33 € (Valencia) y 1.595.28 (País Vasco) con una promedio de 1.351,57 €. Naturalmente estas diferencias tan acusadas de financiación favorecen diferencias también cada vez mayores en dotación (profesionales de medicina y enfermería, camas, etc.) lo que a la postre produce distorsiones en el funcionamiento del sistema (listas de espera, etc.) y rompe con la equidad y la accesibilidad del sistema de salud.
2)Falta de cohesión
Se ha dicho que en realidad existen 17 servicios de salud distintos, y aunque es un poco exagerado, la realidad es que hay muchas mas diferencias de lo que justifica la situación de salud de la población. Y ello tanto a nivel organizativo, como de prestaciones y sobre todo de sistemas de información que ahora resulta casi imposible de conseguir de una manera comparable. Hace falta un órgano de dirección/coordinación del Sistema Nacional de Salud(SNS) y ello hasta ahora no se ha materializado a pesar de algunos esfuerzos del Ministerio en estos últimos años.
3) Poco desarrollo de políticas de salud
La salud, en los servicios regionales y a nivel del SNS es una bella consigna que aparece en todos los discursos pero que esta cada vez mas lejos cuanto mas nos acercamos a la realidad de los dispositivos y servicios que están enfocados primordialmente a atender las demandas asistenciales de la población y en mas de un caso a fomentarlas de manera poco responsable (un buen ejemplo es la vacunación contra el virus del papiloma humano).
4) Inexistencia de políticas profesionales
La política profesional es básicamente inexistente a nivel de cada servicio regional y del conjunto del SNS. Todavía andamos envueltos en una absurda polémica sobre si hay pocos o muchos médicos en nuestro país cuando en el conjunto del SNS trabajan alrededor del 61% de los médicos españoles (o sea que lo faltan son ofertas de trabajo en el sector público), pero nada se dice de la evidente falta de profesionales de enfermería y de su infrautilización con unas funciones que están claramente por debajo de su titulación. La nueva regulación de especialidades, necesidad planteada en 1986 en la Ley General de Sanidad, todavía no se sabe cuando aparecerá, la dedicación exclusiva, fundamental para fomentar la identificación de los profesionales con el sistema público de salud ha sido abandonada en la mayoría de las CCAA ( en mas de un caso a iniciativa de gobiernos socialistas), y la carrera profesional se ha transformado en unos quinquenios regularmente retribuidos.
5) Ausencia de mecanismos de participación
La participación ciudadana es básicamente inexistente a pesar de algunas experiencias interesantes en alguna comunidad autónoma como Castilla La Mancha.
6) Ofensiva privatizadora
Y en medio de todo ello una potente ofensiva privatizadora que busca el fomento de los intereses económicos privados por delante de los derechos a la salud de los ciudadanos. Y como era de esperar ha avanzado especialmente en CCAA gobernadas por el PP como Madrid (8 nuevos hospitales, mas los 4 mas proyectados) o Valencia (Alzira, Denia, Torrevieja, etc.), que se extiende también a la Atención Primaria (EBAs en Cataluña, Valencia incluyéndola en las concesiones hospitalarias, proyecto de área única en Madrid, etc.). Y todo ello sin que se haya demostrado en ningún momento que mejoren la atención sanitaria y en algún caso que, por el contrario, suponen un empeoramiento. Pero para ser justos hay que señalar que algunas CCAA han avanzado en sentido contrario reforzando la red pública (Extremadura, Castilla La Mancha) y que incluso en alguna como en Galicia se ha llevado a cabo la integración en la red pública de los experimentos pseudo privados (fundaciones) aunque los últimos resultados electorales no auguran nada bueno.
Por eso habría que avanzar en los siguientes aspectos:

Para avanzar en este sentido y lograr los objetivos señalados anteriormente, es imprescindible el articular un amplio movimiento social y profesional para detener la tremenda ofensiva de desmantelamiento de los servicios públicos que se esta viviendo en nuestro país. Nos estamos jugando una parcela muy importante de nuestro futuro y de los derechos conquistados con el esfuerzo de la mayoría de la población. Todavía estamos a tiempo de conseguir un cambio en la situación.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.