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¿La décima cruzada?

27 agost, 2010 - Opinió

Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España
Si contamos ocho cruzadas medievales, contra el Islam, más la ultima contra Irak, que podría ser la novena, la ocupación y guerra actual de Afganistán, sería la décima. Excluyendo Las Navas de Tolosa, la cruzada contra los Albigenses y por supuesto la cruzada de Franco contra la República Española. Pero bueno, internacional, concluyamos que la décima.
Afirmo que es una cruzada porqué en toda la publicidad e intoxicación que sobre las mentes y voluntades cristiano-occidentales que los medios de comunicación corporativos lanzan, hay conceptos clarísimos que irradian superioridad judeocristiana sobre Oriente, racismo e incultura.
Irak y Afganistán son invadidas para combatir al Islam Radical. Falso en el caso de Irak, pues el Baaz, su partido gobernante era laico y socializante al menos en sus inicios, en los que cristianos autóctonos iraquíes jugaron un gran papel, y ferozmente anti chiita. En Afganistán gracias a los USA que armaron hasta los dientes a las guerrillas antisovieticas e islamistas, gobernaba el Taliban.
Ambos estados son hoy pasto de dos guerras interpuestas, internas y contra la ocupación extranjera cristiana.
En Afganistán, la guerra civil labrada hace ya años es una guerra tribal y en ella juegan factores no sólo religiosos sino étnicos, pues la mayoría Pastún, la más rigorista, se enfrenta a las tribus tayikas del Norte, si bien todo anda muy mezclado. Por ejemplo la costumbre del burka, que no es religiosa sino tribal, es una imposición de los Pastunes, no del Corán.
Históricamente Afganistán paso entre la India y Occidente, que limita con el antiguo imperio Ruso y China, ha sido invadido muchas veces, pero siempre ha derrotado finalmente cualquier intento de ocupación colonial o ideológica y si no, que se lo pregunten a los soviéticos.
El Islam rigorista asiático de origen saudita se impuso con fuerza gracias a la CIA y a su gobierno, el de los Estados Unidos, en la guerra contra el comunismo. El Talibán es pues una herencia armada de esa guerra anti soviética y de esos polvos vienen estos lodos.
Así pues tras el 11 S y la guerra total contra el “terrorismo” que Bush y los neocons inventaran, encontramos el inicio de todo. Afirmo que es una cruzada anti islámica, porque Bush es un ultra cristiano y mesiánico convencido de la superioridad judeocristiana blanca, y en sus escritos, discursos y artículos de los neocón al respecto se trasluce esta faceta.
Por eso se envían cruzados occidentales a invadir el país como tropas auxiliares de los modernos Francos (que fueron el contingente fundamental de las cuatro primeras cruzadas), los marines USA y se inventa lo de la ayuda humanitaria y la misión de paz. He de recordar que en muchas guerras coloniales del siglo XIX y principios del XX, se utilizaba el término militar de pacificación para describir el avance a sangre y fuego de las tropas coloniales por territorios rebeldes a su opresión.
En la guerra colonial de España en el Norte de Marruecos en el primer tercio del siglo pasado, siempre se hablada de pacificación de las Cavilas rebeldes a los avances a sangre y fuego de la Legión.
Pues bien, si leemos las noticias en la prensa y sobre todo en las española, veremos multitud de epítetos despectivos, racistas y religiosos. Con la excusa de lo que no se ha hecho, es decir proteger a las oprimidas mujeres Pastunes, se mantiene una guerra, que en realidad lo que pretende es imponer el poder judeocristiano y blanco en una zona estratégica de primer orden, paso de oleoductos y punta de lanza militar avanzada, para apuntar a la emergente potencia China, la rearmada Rusia, y un frente por la espalda a Irán. Esta es la realidad y lo demás son mentiras urdidas por Bush y que aún se siguen escuchando.
Las potencias coloniales siempre adiestraron a tropas coloniales indígenas, los cipayos y gurkas al servicio de los británicos; los spais y harquís al de Francia; los tabores de tropas regulares indígenas al de España y de triste memoria en la guerra contra el gobierno legal español en 1936-39. Pero el hecho de que hubieran mercenarios incultos al servicio de las potencias coloniales jamás resultó de utilidad militar, pues afortunadamente todos los imperios fueron derrotados y los pueblos independientes.
Así pues, en Afganistán ocurrirá lo mismo, so pena que occidente se involucre en una guerra total de consecuencias imprevisibles. No os dejéis engañar.
Lo paradójico es que las potencias centrales y sus acólitos, sumidos todos ellos en la crisis mundial del capitalismo, sigan pretendiendo ellos solos ser la “comunidad internacional” y además estén demostrando ante el resto del mundo la incapacidad de sus ejércitos, mercenarios todos ellos ya, así como la falta de espíritu de sus retaguardias y el deseo de paz de los pueblos en nombre de los cuales se lucha aunque ellos mayoritariamente, ni lo deseen, ni lo exijan.
La guerra de Afganistán es una guerra imperialista, de un imperio en decadencia, apoyada por estados decadentes y en crisis. Es el intento de dominio de las clases poseedoras occidentales sobre el mundo. Es la lección de que al menos en el plano de la tecnología militar, siguen siendo, por ahora, superiores. Pero es también el fracaso del mundo empobrecido y/o emergente de crear una fuerte unidad antiimperialista, gracias a cipayos gobernantes, sobre todo en el mundo árabe.
Con todo esto lo único que las potencias centrales están logrando por ahora es el odio de las masas árabes, del Islam, que por cierto es ya la religión con más adeptos del mundo e imagino, que dar lecciones gratis a los estrategas de los estados mayores, ruso y chino de cómo derrotar a tropas sobrealimentadas, mercenarias y encerradas en sus bases y cuarteles, que no saben combatir si no es a base de vehículos y aeronaves.
El mundo en su conjunto se está rearmando. Tal vez esa es la solución a la crisis del capitalismo, que los poderes mundiales de las finanzas, el club Bildelberg, la Comisión Trilateral y la Banca Mundial han diseñado.
Por desgracia, no estoy hablando de política ficción.
Por eso la agrupación internacional y la acción internacionalista de los que deseamos la paz, la justicia climática, la justicia fiscal y la igualdad, es imprescindible. El NO A LA GUERRA vuelve a ser necesario, porque cada vez más las y los capitalistas están enseñando sus verdaderas cartas.
Portuario en excedencia

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