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La eficiencia truncada de EEUU

6 juliol, 2009 - EE.UU., Portada

José Manuel Naredo – Consejo Científico de ATTAC España
La evolución de la crisis contradice la creencia de que los mercados castigan la irresponsabilidad económica. Los EEUU, el país de la desregulación financiera y de las hipotecas subprime, que alimentó la especulación y los desequilibrios hasta extremos sin precedentes, provocando quiebras tan sonadas como las de Lehman Brothers y Bernad Madoff, acusará este año una menor caída en el crecimiento económico que la registrada en la UE. ¿A qué se debe semejante paradoja? ¿Es que el principal causante de esta crisis va a salir mejor parado que el resto de los países porque su economía es más eficiente y vital que las otras? No necesariamente, aunque la ideología económica dominante así lo sugiera al soslayar la presencia condicionante del poder en el juego económico-mercantil.
El sistema monetario internacional no es fruto del libre albedrío de los mercados, sino de imposiciones políticas que situaron le hegemonía del dólar como divisa muy por encima del peso económico de la economía estadounidense. Este poder es el que faculta a EEUU a reanimar su economía inyectando liquidez y gasto público en cantidades muy superiores a las que los otros países pueden permitirse. Pues la depreciación del dólar que ocasionan estas políticas no redunda en el encarecimiento de las importaciones de productos primarios, ya que la mayoría de ellos cotizan en dólares en los mercados internacionales y, sin embargo, abarata sus exportaciones. Con lo cual, al forzar la actividad económica con tan enormes inyecciones que deprecian su moneda, EEUU exporta la crisis al resto del mundo. Pues consigue mejorar su competitividad frente a los otros países, a la vez que evita en buena medida las presiones inflacionistas que acarrearía en ellos la devaluación de sus monedas. Esta es la clave que hace que los “brotes verdes” puedan surgir con inusitada facilidad en la economía estadounidense.
Bien es verdad que el recurso a tan potentes euforizantes para mantener el pulso de la actividad económica como los utilizados en EEUU no está exento de riesgos, pues la prolongada depreciación del dólar pone en peligro su propia hegemonía como divisa, que le permite aplicar impunemente estas políticas. Los llamados países emergentes, encabezados por China, han venido reduciendo el peso del dólar y aumentando el del euro en sus reservas, a la vez que solicitan una mayor presencia en el control del sistema monetario internacional, proponiendo, incluso, una nueva moneda que sustituya al dólar en sus funciones de reserva. Con las tensiones de la crisis reaparecen vientos de cambio que permanecían soterrados desde que Nixon suprimió en 1971 la convertibilidad del dólar en oro e hizo depender su hegemonía de un consenso internacional que hoy amenaza con romperse.
Hasta ahora, la discusión sobre las posibles reformas del sistema monetario internacional se dirime entre algunos países ricos o “emergentes”. Sin embargo, el resto de los países, y el movimiento que se dice alternativo, deberían promover propuestas de sistema monetario internacional más acordes con los intereses de la mayoría.
Artículo publicado en Diario Público

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