Menu

La gran ironía fiscal de nuestros tiempos del “no cobres impuestos a los ricos”

18 maig, 2009 - Justícia Fiscal y Financiera Global

Sam Pizzigati Toomuch.org
Jack Kemp, el candidato republicano a la vicepresidencia en 1966, murió de cáncer el sábado de la semana pasada. Dos días después, la Casa Blanca de Obama anunció una nueva ofensiva contra los paraísos fiscales extranjeros. Estos dos hechos no tuvieron absolutamente nada que ver el uno con el otro. Su coincidencia difícilmente pudo ser más azarosa. O irónica.
Pero debemos detenernos un momento ante dicha ironía. Algo podemos aprender de ella.
Para hacerlo, para apreciar esa ironía ocurrida la semana pasada, debemos darnos un paseo por la avenida del recuerdo hasta 1977, el año en el que un joven congresista de Buffalo llamado Jack Kemp, que había sido una estrella local del fútbol americano, irrumpió en la escena política nacional con una atrevida propuesta para recortar drásticamente los tipos de los impuestos federales – a lo largo de todo el espectro impositivo – en casi un 30 por ciento.
En esos momentos, los estadounidenses más acaudalados afrontaban un tipo impositivo medio del 70 por ciento sobre la mayor parte de sus ingresos por encima de los 200.300 dólares, equivalentes a lo que hoy serían 700.000 dólares. Un tipo tan elevado, sostenía el equipo de Kemp, llevaba a los ricos a la caza de todo tipo de lagunas y vacíos legales. Si el tipo impositivo fuese significativamente más bajo, seguía el argumento, los ricos ya no tendrían un incentivo para “ocultar sus ingresos”. La evasión de impuestos en masa desaparecería.
Kemp quería que el tipo máximo nacional descendiera del 70 al 50 por ciento. Y pronto conseguiría lo que quería. En 1980, Ronald Reagan hizo campaña como ávido entusiasta de las propuestas legislativas de recortes de impuestos de Kemp. En 1981 el recién elegido Presidente Reagan iba a materializar en ley, casi literalmente y sin complejo alguno, los recortes que proponía Kemp.
Pero vendrían, a lo largo de las dos décadas siguientes, muchos más recortes de impuestos. En 2001, un recién elegido George W. Bush bajaría el tipo máximo al 35 por ciento, la mitad del 70 por ciento de tipo máximo que preocupaba a Jack Kemp en 1977.
¿Y cómo reaccionaron los ricos a esta increíble sucesión de buena suerte? ¿Dejaron de ocultar rentas al IRS (el Internal Revenue Service, la agencia estatal estadounidense encargada de recaudar impuestos y hacer cumplir la legislación impositiva – N. del T.) y al Tío Sam?
No exactamente. De hecho, ni por un segundo.
En 2001, según un detallado estudio del propio IRS publicado en 2006, los contribuyentes estadounidenses pagaron 345 mil millones de dólares menos de impuestos respecto a lo que deberían haber hecho por ley.
Sin embargo, ¿exactamente qué estadounidenses llevaron a cabo toda esa evasión fiscal? El año pasado, el economista del IRS Andrew Johns y el de la Universidad de Michigan Joel Slemrod analizaron los datos sobre el “agujero impositivo” detectado por el IRS según el nivel de renta de los contribuyentes, y descubrieron que los estadounidenses que ganan entre 500.000 y 1 millón de dólares al año evaden tres veces más impuestos que aquellos que ganan entre 30.000 y 50.000 dólares al año.
El pasado enero, poco después de que Barack Obama asumiera la presidencia, el director de inspecciones del IRS aumentó la estimación antes mencionada sobre evasión de impuestos. Sugirió que los impuestos que estaban evadiendo los estadounidenses mediante transacciones internacionales podrían añadir otros 123 mil millones a los originales 345 mil millones de “agujero impositivo” estimados por el IRS.
La ofensiva contra los paraísos fiscales que anunció el Presidente Obama la semana pasada está destinada precisamente a esas transacciones internacionales.
“Actualmente”, indica la Casa Blanca, “los estadounidenses más acaudalados pueden evadir impuestos ocultando su dinero en cuentas de los paraísos fiscales, y sin temor alguno de que ni su institución financiera ni el país que recibe su dinero vayan a informar al IRS”.
Entre las medidas que propone la Casa Blanca para acabar con esta oleada de evasión fiscal está el contratar a 800 nuevos agentes del IRS, “para trabajar en hacer cumplir la legislación internacional”.
El conjunto de medidas del “paquete anti-evasión” que propone la Casa Blanca, señala la Tax Justice Network (Red por la Justicia Impositiva – N. del T.), una organización global de expertos en imposición y finanzas, no llega de hecho ni la mitad de lejos de lo que lo hacía la Stop Tax Haven Abuse Act (Ley para Detener la Evasión Impositiva – N. del T.) que Obama copatrocinó como senador en 2007. Pero ello no ha impedido que la patronal y los grupos de presión del mundo de los negocios ataquen esta ofensiva de la administración con una retórica alarmista y estridente.
La National Association of Manufacturers (Asociación Nacional de Productores de Manufacturas – N. del T.) ha tachado las propuestas de la Casa Blanca de “desastrosas”, y la Business Roundtable, organización que agrupa a los directivos de las principales empresas norteamericanas, ha descalificado las propuestas de Obama porqué “pondrían en peligro el crecimiento, reducirían la competitividad de las empresas exportadoras de EEUU y destruirían puestos de trabajo”.
Jack Kemp no podría haberlo dicho con mayor vehemencia. Hace más de treinta años, cuando empezaba su cruzada por reducir los impuestos a los más ricos de EEUU, sostenía que el sistema impositivo que en esos momentos estaba en vigor “castiga el ahorro, la inversión, el trabajo y la producción”. Kemp nos ha dejado recientemente, pero su espíritu claramente sigue vivo.
Traducción para Sin Permiso: Xavier Fontcuberta i Estrada

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.