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La impunidad de Israel

1 juny, 2010 - Opinió

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de Attac España.
No vivimos en un mundo de niños. Salvo que elijamos de él (al margen de su adiestrada inmadurez)  la máxima que argumenta el matón de la clase: “Ha sido él”. Cabía esperar lo peor para los utópicos y arriesgados activistas de los Derechos Humanos que “desafiaban” -con material de construcción, juguetes, alimentos y medicinas- a Israel. 700 personas de 50 países y diferentes ideologías, parlamentarios, un premio Nobel, pretendían llevar esa ayuda a la asediada Gaza y sobre todo llamar la atención sobre el bloqueo que sufre el territorio palestino desde hace 6 años. Pero esto es la guerra, la decretada por Israel. Ya ha salido algún portavoz del gobierno hebreo diciendo que los activistas llevaban armas. Ya han admitido que han atacado en aguas internacionales (contraviniendo los tratados internacionales). Ya hemos escuchado, como es habitual, la exculpación de Israel que siempre actúa “en legítima defensa” frente a los ataques palestinos. Se les ha ido la mano con pacifistas, veremos cómo lo encajamos en el puzzle.
En mi carrera profesional siempre observé -y así lo escribí- que los muertos no valen en igual en todas partes. Hace unos años cifré la equivalencia en 1 israelí por 5 palestinos. El porcentaje se ha ido elevando notablemente.
Prácticamente la primera entrada de este blog fue para denunciar el ataque israelí a Gaza en la Navidad de 2008. Su saldo: 500 palestinos muertos, 1.300 heridos, dos tercios de los edificios derruídos -y así permanecen hoy-, millón y medio de palestinos bombardeados, encarcelados, sin poder huir a parte alguna, sin comida, sin medicinas… sin apenas periodistas que nos mostraran las auténticas dimensiones de lo que estaba ocurriendo en Gaza (porque las autoridades israelíes no les permitían entrar). Usaron, además, el prohibido fósforo blanco, según terminaron confirmando tras algunas denuncias. ¿Quedaba algo más por hacer?
Israel se defiende -dice y dicen- de los ataques palestinos. Con cohetes de fabricación casera. y otra arma de gran sofisticación: piedras. Entretanto, Israel responde con la más moderna tecnología en el arte de matar, misiles incluidos. No hay más que ver la cifra de victimas de uno y otro bando de esta guerra no declarada.
El pueblo al que Dios prometió una tierra donde asentarse fue brutalmente gaseado por el nazismo. El mundo se conmovió, aún nos conmueve y nos irrita aquella atrocidad perpetrada hace más de 70 años, pero el tiempo ha convertido a Israel en mano exterminadora. Otro Dios alienta a los palestinos -según arengan sus líderes-, pero no hay nada ni nadie más, realmente eficaz, de su lado. El holocausto no puede servir de coartada para justificar acciones similares. Y, menos aún, el silencio cómplice de todos los gobiernos supuestamente civilizados. Cuando el “querido gobierno” israelí mata, está quitando la vida. No hay dos versiones, dos lados, dos visiones. Treinta y cinco resoluciones de la ineficaz ONU y sus antidemocráticos derechos de veto piden a Israel volver a las fronteras iniciales y nadie les obliga a cumplirlas. Menos aún debería justificarse su sangrienta expansión. Riqueza frente a pobreza desde el principio, ilustración frente a incultura, poder frente y con el odio ciego, fanatismo a partes iguales.
“El Estado de Israel se fundó en 1948 en buena parte del entonces Mandato Británico en Palestina, un territorio en el que vivían cientos de miles de árabes, los que hoy conocemos como palestinos. Esa fundación causó que muchas familias árabes perdieran sus hogares y sus tierras, son los llamados refugiados palestinos”, contaba el ex corresponsal de el País en el área, Javier Valenzuela en su blog. Un artículo magistral con toda la génesis que nos ha traído a la situación actual. Seis guerras, algunas de las cuales atrapan territorios como en la Edad Media y sus “Cruzadas”. Y si alguien lo duda, aquí está el mapa de la “expansión israelí” desde su llegada a la “tierra prometida“.
Esta vez han ido demasiado lejos. Han atacado a europeos (idealistas), occidentales, pero el barco elegido ha sido “casualmente” turco, más bajo en la tabla de clasificación de los muertos importantes. Una vez más se espera la impunidad para Israel. La comprensión, la manipulación de datos. El argumento del “antisemitismo” .El silencio ante el lobby judío, en definitiva. La ONU ha declarado estar “conmocionada”, siempre se “conmocionan” con los brazos cruzados.
Y lo que nunca dejará de sorprendernos a los ingenuos que poblamos el planeta es que se puede infligir el mismo castigo -el exterminio, el genocidio, el holocausto- que se ha padecido. No es sólo el Gobierno, el 80% de la población israelí suele apoyar estas acciones, según encuestas de la televisión pública local. Erráticas vendas nublan la visión. Yo al menos condeno el holocausto, con toda el alma, y también el exterminio palestino a cargo de los israelíes. Una vez tras otra pasamos página y dejamos el conflicto abandonado. Y no se resuelve por arte de magia. Cuando occidente despertó: la impunidad de Israel seguía ahí.
El Periscopio.

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