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La lucha de clases

19 novembre, 2010 - Opinió

Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España
Reivindico la pertinencia de la lucha de clases hoy. Vicenç Navarro tiene meridianamente clara su necesidad y existencia. Yo también.
El 29 de septiembre todas y todos los actores concienciados y activistas sociales, dimos la cara y convocamos a la Huelga. La Huelga fue un éxito y nos ha dado mucho ánimo a todas y todos. Pero la Huelga la iniciaron los de la basura, parando la recogida y los camiones. Los turnos de noche de las grandes factorías. Los portuarios de madrugada y las y los autobuseros al despuntar el día.
A las manifestaciones del centro de las ciudades, la inmensa mayoría en horario laboral, bajaron las y los de los polígonos. El centro lo ocuparon gentes de contratas de limpieza, textileros, albañiles, soldadores, administrativas y administrativos y algún que otro funcionario o funcionaria. La clase obrera clásica la secundó o sufrió en sus carnes la dictadura patronal de las grandes superficies o las franquicias de hostelería, que impidió bajo amenaza de paro y despido ir a la huelga a todo el amplísimo precariado laboral que gracias al neoliberalismo campa a sus anchas en el amplio y diverso mundo del trabajo neo-esclavo.
Fue terrible ver cómo se la jugaban más las y los que más tenían que perder ,y muchos y muchas de los de los empleos fijos para toda la vida llenaban la nómina del esquirolaje de “clase media”, eso si, con honrosas y significativas excepciones.
Por eso entre otras razones, los sindicatos de clase se han convertido todos ellos, en las estructuras más serias y consecuentes de la izquierda social, junto a movimientos cívicos críticos y sociales.
Pero a los sindicatos de clase, mayoritarios o no, hay que exigirles que sigan, que no paren, que avancen, que busquemos entre todos la convergencia, la unidad y la coherencia y sigamos en la lucha.
Hay lucha de clases, porque las y los ricos quieren que paguemos su crisis y los que estamos sin otro capital que nuestras manos o nuestro cerebro, somos los que con nuestros impuestos, que solo nosotras pagamos, y nuestros cada vez más limitados y pobres salarios o empresas familiares y sociales sin crédito, seamos quienes levantemos el capitalismo maltrecho.
Los gobiernos europeos, todos los gobiernos europeos gobiernan pensando solo en los bancos y los mercados. Basta ya, de nosotros y nosotras ¿quién se acuerda? Pues les tenemos que hacer patente que estamos aquí. Hay que hacer ruido, nos ignoran.
Por eso las clases trabajadoras, las clases populares, debemos reaccionar y hacer ver que no nos conformamos y eso para una o un socialista transformador y de izquierdas se llama potenciar y propiciar la lucha de clases.
Hoy la clase obrera no tiene ya la composición social del XIX o XX, es cierto, pero en Europa que no trabajan ya niños en las minas, hay nuevas capas explotadas, como las cajeras de los supermercados, las y los dependientes del comercio transnacional, los camareros de las franquicias, las y los mensajeros, los informáticos de multinacionales, los precarios y las precarias, los subempleados con traje de chaqueta.
Hay una nueva clase obrera precaria y semi-esclava cada vez más numerosa. Además cada vez todas y todos somos más pobres.
Pero hay luz. Hay triunfos. La lucha es hoy nuestro triunfo.
Portuario en Excedencia

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