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"La lucha por la creación del Consejo Económico Mundial podría ser la nueva bandera de ATTAC"

25 juliol, 2009 - Organismes internacionals

Entrevista a Ricardo G. Zaldívar – Coordinador del Comité Científico de ATTAC España
Los movimientos sociales progresistas y los países más pobres del mundo llevan muchos años luchando por recuperar el debate sobre cómo organizar el sistema económico y financiero mundial, secuestrado desde hace décadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el G8 y, ahora el G20 (todos ellos con un déficit democrático evidente), y devolverlo al amplio foro de las Naciones Unidas donde están representadas todas las naciones del mundo y, por ende también, en principio, todos los ciudadanos. Esta meta se consiguió en parte a finales del año pasado con la Conferencia de Doha de la ONU sobre financiación para el desarrollo y donde se armó al presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto, con el mandato de iniciar un proceso consultivo al más alto nivel y establecer una comisión de expertos que analizase en los próximos meses las causas y efectos de la crisis financiera que sigue asolando a todo el planeta y que en aquellos momentos estaba en su fase más crítica (o por lo menos, eso es lo que nos dicen los expertos).
Esta comisión estuvo encabezada por el premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, y el atrevido informe final que resultó de la misma fue la base para la celebración de una conferencia de jefes de Estado y de Gobierno que se celebró en Nueva York del 24 al 26 de junio. Sin embargo, la cumbre estuvo precedida por las tensiones existentes entre, sobre todo, los Estados Unidos y la Unión Europea, contrarios a discutir estos temas tan delicados en el formato abierto de las Naciones Unidas, y d’Escoto y los expertos de la comisión, decididos a salvaguardar los derechos e intereses del resto de países.
Como suele ser habitual en estos casos, la prensa internacional pasó por alto el evento, tachándolo de poco importante. Es por eso que las impresiones de Ricardo García Zaldívar, delegado de ATTAC en la conferencia, adquieren todavía más importancia. Él nos pueda dar una visión privilegiada de lo que ocurrió antes, durante y lo que está pasando después de celebrarse esta cumbre tan polémica y de la que tan poca información se ha podido leer o ver en los medios de comunicación de masas. Pasamos pues a transcribir la entrevista completa.
En primer lugar, Ricardo, creo es que conveniente que nos ofrezcas tus impresiones generales sobre la conferencia. ¿Ha valido la pena ir hasta Nueva York?
RGZ: Cuando el coordinador de ATTAC España me sugirió que era importante asistir a esta conferencia organizada por el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas debo reconocer que me mostré un poco escéptico. La verdad es que siempre está bien ir a los sitios, pero el esfuerzo que le supone a una organización como ATTAC desplazar a una persona para un tema como este de las Naciones Unidas es un riesgo que a veces sale bien y otras veces sale mal. De todas formas, ahora que ya he ido y he vuelto debo decir que fue una buena idea y ha valido la pena. Creo que es muy interesante que ATTAC esté ahí por dos razones:
Una, porque yo creo la conferencia va a tener trascendencia, a pesar de que en los prolegómenos los países del G20 se han tomado la molestia de tratar de boicotearla. Pero lo que ha resultado es interesante, yo creo que ha abierto una puerta y la ha dejado abierta para que Naciones Unidas se pronuncie sobre temas que aparentemente estaban vetados y controlados por los países ricos, como el tema de la crisis, el tema de la pobreza, más concretamente, la financiación de los pobres. Sí que es verdad que en otras conferencias como la de Monterrey (celebrada en el 2002) se han intentado llevar estos temas a la ONU, pero nunca desde la Asamblea General, el máximo órgano de las Naciones Unidas, siempre desde pequeñas conferencias.
Luego, la otra razón porque la creo que hemos acertado en mandar una persona a la conferencia, es que aquí se está consolidando un paquete de movimientos sociales ligados entorno a la Confederación Sindical Internacional, la CSI, y entorno a ONGs importantes como South Centre que hacen que sea muy interesante estar ahí y participar en lo que se está cociendo dentro de estas organizaciones de la sociedad civil que trabajan con las Naciones Unidas y de las que ATTAC no formaba parte, aunque bien es verdad que Bernard Cassen, cuando se creó ATTAC se tomó la molestia de registrar ATTAC como una organización de la sociedad civil consultiva de Naciones Unidas y eso me sirvió a mí para poder estar presente en la conferencia.
Muy bien, entonces, tras esta primera valoración general, yo creo que es mejor dividir la entrevista en dos puntos. Por un lado está la conferencia en sí y las conclusiones de la misma y por otro el futuro y la posible influencia que puede tener ATTAC dentro del proceso que se está gestando en el seno de las Naciones Unidas. En lo referente al primer punto, ¿cómo viste la tensión evidente entre los países del G20 y el resto de países a la luz de que el G20 parece que quiere monopolizar la gobernanza de las políticas monetarias, financieras y económicas del mundo?

RGZ: Vamos a ver, yo puedo sólo hablar a nivel de feelings, de intuiciones, porque lógicamente no he tenido acceso personal a la información más objetiva. Yo he podido hablar con alguna gente como por ejemplo François Houtart, representante especial del presidente de la Asamblea, d’Escoto, en la comisión de expertos dirigida por Stiglitz, y él me ha dado muchas de la claves de lo que ha pasado entre bastidores. Con esta información algo filtrada, parece que Estados Unidos, Reino Unido, Brasil en cierta forma, y algunos otros países como Holanda e incluso Sudáfrica, han mostrado su inquietud por debatir estos temas tan importantes en la jaula de grillos, siendo la jaula de grillos la Asamblea General de la ONU.
Para muchos la ONU es el Consejo de Seguridad, que trata los temas más importantes, y los temas menos relevantes se debaten en la Asamblea General, donde todos pueden opinar. Sin embargo, cuando Miguel d’Escoto, recogiendo una resolución de la Conferencia de Doha, convoca una conferencia al más alto nivel sobre la crisis financiera y económica y sus impactos sobre el desarrollo ya está apuntando a que la propia Asamblea General meta las narices en un tema que hasta entonces no había tocado, porque era un tema que se tocaba, o en el G20, o en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Entonces, esta es una puerta que abre d’Escoto porque se la dan en bandeja y acto seguido convoca una comisión de expertos, le dice a Stiglitz que la presida, y éste recoge inmediatamente el guante, y con toda su energía y toda su capacidad de movilización, porque no olvidemos que es una autoridad económica (es un premio nobel y es bastante aceptado dentro de los medios académicos), produce un documento, que le podremos poner más o menos pegas, pero es un documento bastante útil para lo que es la pugna entre las Naciones Unidas y el G20 y el Fondo Monetario Internacional.
Aquí es cuando ya se encienden todas las señales de alarma, hasta el punto de que el propio co-facilitador holandés, encargado de trasladar el Informe Stiglitz a una propuesta formal del presidente de la Asamblea General de la ONU, en un momento determinado se le rebela al Padre Miguel y le dice que el documento que ha hecho no recoge el sentir mayoritario de los países. A lo que d’Escoto responde que todo lo contrario, lo que no recoge es el sentir de determinados países, pero sí el mayoritario. Esta disputa es un poco la clave de por qué se encienden las señales de alarma. Porque justamente el análisis que presenta d’Escoto, amparándose en el Informe Stiglitz, es un análisis absolutamente impecable de la crisis. Ya no es que han fallado los controladores, ya no es que la avaricia y tal… No, no, el análisis dice: “Señores, los treinta últimos años nos han llevado a esto y esto es muy grave”.
Y esto es un poco lo que puedo yo transmitir de lo que se ha vivido en la conferencia, porque determinados países lo tenían muy claro. Por ejemplo, el discurso de 44 minutos de Correa, el presidente de Ecuador, que es de los pocos presidentes que se toma en serio la llamada de d’Escoto y se desplaza a Nueva York (junto con Evo Morales, pero a éste se le estropea el avión y no puede asistir), recoge muchas de las ideas de Stiglitz y las amplía dándoles un contenido político, porque no nos olvidemos que el Informe Stiglitz es un informe técnico.
Todo esto es lo que yo creo que es importante resaltar y es realmente lo que los medios de comunicación internacionales han silenciado absolutamente. Yo estaba en Nueva York, y el New York Times hizo una nota de unas treinta y tantas palabras. El resto de los medios de comunicación no se han referido para nada a la Conferencia de Nueva York, ahí es donde se ve la presión, donde se puede ver el poderío, por así decirlo, del que manda. Pero realmente se lo han tomado en serio, porque insisto, las señales de alarma de los países poderosos se encendieron y estos pusieron toda su maquinaria a trabajar para hacer fracasar el tema.
Pese a esta seriedad de la que hablas, muchas ONGs han criticado duramente la resolución de la Conferencia, diciendo que el documento final está muy diluido y que no pasa de recoger unas vagas recomendaciones que no obligan a nada. ¿Tú también lo ves desde esa óptica un tanto pesimista?

RGZ: Bien, siempre se puede ver la botella media llena o media vacía. Está en la naturaleza humana considerar un pequeño avance como algo insuficiente. Por lo tanto, se puede ver la resolución final como un documento que muestra nuestra debilidad, pero también se puede ver la botella medio llena. Lo que está claro es que ha habido una negociación a cara perro. Lo que realmente se ha intentado, y esto me lo ha dicho Houtart, es que Estados Unidos y Reino Unido no dieran el portazo, como, de hecho, no lo han dado. Al final han suscrito la resolución. La resolución efectivamente es muy light. Cuando se rebeló la comisión que valoró la comunicación que hizo el presidente de la Asamblea General en base al Informe Stiglitz, ahí d’Escoto perdió claramente una batalla. La perdió, además, de forma visible, porque tuvo que cambiar la fecha de la conferencia y además tuvo que presentar un segundo borrador de la resolución cuando ya había sacado el primero. Si se compara el primer borrador con el segundo se puede ver cómo d’Escoto cede en muchos puntos. Y eso no es todo, todavía hay más cesiones entre ese segundo borrador y la resolución final que fue aprobada. Pero en mi opinión, habiendo estado allí, yo creo que ha merecido la pena llevar esa discusión a Naciones Unidas, y a la Asamblea General. Sobre todo espero que se consolide la propuesta de crear un Consejo Económico Mundial, que ha sido la bandera que esta conferencia ha dado a los movimientos sociales y los Gobiernos progresistas.
Aunque hay que decir aquí, que la propuesta del Consejo Económico Mundial no está en la resolución final, lo que creo que es otra derrota.

Sí eso es cierto y reconozco que es un paso atrás, pero aún así, de la misma manera que la Tasa Tobin, propuesta por ATTAC, fue una bandera recogida en su día por el Foro Social Mundial de Porto Alegre, yo creo que esta bandera, esta reivindicación es perfectamente valida, y yo creo que es un tema que va a tener que estar en las siguientes resoluciones. Antes que den por muerta la crisis y que todos volvamos a los viejos y felices tiempos de la especulación, el movimiento de resistencia al neoliberalismo debe coger esta iniciativa como bandera y hacerla efectiva.
¿En qué consistiría entonces este Consejo Económico Mundial?
Pues de la misma manera que el Consejo de Seguridad decide cuando una guerra es justa y cuando una guerra es injusta, el Consejo Económico Mundial podría decidir cuando una transnacional o una empresa de recursos o de energía está entrando en un terreno reprobable por Naciones Unidas. Es decir, esto abre muchísimas posibilidades al mandato de Naciones Unidas. Por esto mismo creo que Naciones Unidas puede empezar a jugar un papel importante en los próximos dos o tres años dentro de las reivindicaciones de ATTAC, cosa que no ha sucedido hasta ahora, ya que nos hemos centrado más en temas relacionados con los mercados financieros, la distribución de la renta y los bienes públicos globales sin tocar las Naciones Unidas. Yo creo que el Consejo Económico Mundial puede atraer más interés que los objetivos del Milenio de Naciones Unidas, por ejemplo, que es un tema más marginal, centrado en la reducción de la pobreza y vinculado a otro tipo de ONGs. El Consejo Económico Mundial se refiere ya más a las causas de la pobreza y no a la reducción o los efectos de la misma y en mi opinión es un tema que ATTAC debería trabajar, sobre todo por el interés que ha levantado el Informe Stiglitz.
Stiglitz, que de alguna forma quiere convertirse en el Keynes del siglo XXI, sigue insistiendo en los resultados de la conferencia y hace unas semanas publicó un artículo titulado “La ONU coge las riendas” (que por cierto también ha salido en el diario español El País) y en él vuelve a reincidir en el Consejo Económico Mundial y vuelve a dejar claro que la moneda de reserva mundial que propone su comisión de expertos es un asunto que no le gusta nada a los Estados Unidos. En fin, hay unos elementos ahí que son interesantes para los movimientos sociales y creo que deberíamos aprovecharlos.
En relación a este tema, después de lo que has visto y hablado en Nueva York con otros delegados de otras organizaciones, ¿crees que hay una especie de consenso entre los movimientos de resistencia al neoliberalismo entorno a la propuesta del Consejo Económico Mundial?

Yo no me atrevería a decir que hay un consenso, lo que sí digo es que nosotros podemos jugar un papel que antes no teníamos, aunque no sé si se logrará, porque nosotros no tenemos los recursos que tienen otras organizaciones como South Centre o la Confederación Sindical Internacional, que están haciendo un trabajo de convencimiento mucho mayor. Yo no sé si hay un frente unido o no, pero ha habido varias reuniones de los movimientos sociales y a mí me han gustado sobre todo unas intervenciones que fueron muy aplaudidas que decían que la estrategia debería ser doble: hay que trabajar desde dentro, pero también desde fuera (esto me recordó un poco a mis años de lucha anti-franquista cuando el debate era si era conveniente o no entrar en los sindicatos verticales para trabajar desde dentro para cambiar el sistema).
No se puede ser purista y decir que las Naciones Unidas ya no son lo que eran y aquí ya sabemos quién manda. Hay que estar trabajando dentro, pero hay que también presionar desde fuera. En este sentido creo que hay bastante consenso. Está claro que hay organizaciones más reformistas y otras más radicales frente al capitalismo y que buscan crear una sociedad post-capitalista. Unos están de acuerdo en que el capitalismo crea riqueza, otros no, pero la cree o no, donde todos estamos de acuerdo es que el capitalismo no distribuye esa riqueza, que el capitalismo es una máquina de generar desigualdades e incrementar la pobreza. Pero está claro que no hay un programa concreto que diga dónde hay que trabajar y qué hay que hacer. De todas formas, mi recomendación a ATTAC España y ATTAC Europa sería que en estos momentos merece la pena estar en el proceso que acaba de iniciar d’Escoto con la ayuda de Stiglitz, que hay que dedicarle recursos y energía para que nuestro discurso llegue, pese e influencie en este espacio que se ha abierto y que antes de la crisis era impensable.
Pues lo dejamos aquí con estás recomendaciones entonces, muchas gracias Ricardo por tus valoraciones y tus comentarios.
Entrevista de Miguel Otero Iglesias
Documentos de interés:
Informe Stiglitz (en inglés):
Resolución final de la Conferencia de la ONU (en español):
Discurso de Rafael Correa ante la Asamblea Extraordinaria de la ONU:
Artículo de Joseph Stiglitz: “La ONU coge las riendas” (en español):

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