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La pobreza en la Unión Europea

22 gener, 2010 - Unió Europea

Hedelberto López BlanchRebelión
Europa, el viejo continente que colonizó extensos territorios en África, América Latina y Asia de los cuales extrajo riquezas que le permitieron el desarrollo de sus países y sociedades, aparece en los censos de este siglo XXI con más de 80 millones de habitantes pobres.
Como señalan algunos analistas sobre un nuevo proyecto que parece más propaganda que efectividad, la Unión Europea (UE) ha informado de que 2010 será el año de la lucha contra la pobreza y la exclusión social que se iniciará con un acto el Madrid el próximo 21 de enero.
Existe una gran similitud entre las no logradas Metas del Milenio acordadas por la Organización de Naciones Unidas en el año 2000 en las que solicitaba a sus miembros disminuir la pobreza, entre otras acciones, son parecidas a las propuestas hace 10 años por la UE que se comprometieron a atajar ese flagelo en el 2010. La realidad es que hasta el 17% de la población de la Unión vive sin recursos básicos, incluidos 19 millones de niños.
La UE esta integrada por 27 naciones con una población cercana a los 500 millones de personas y uno de cada seis padece pobreza.
Para Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las políticas neoliberales y de exclusión social han provocado que en esas ricas naciones, una inmensa cantidad de habitantes se encuentren desamparados y desatendidos.
Diouf aporta otros datos que son más preocupantes que los oficiales emitidos por la oficina estadística de la UE, Eurostat, al indicar que la pobreza en los 27 países, estimada sobre la base de ingresos inferiores a los 2 dólares por día, afecta al 21% de la población, mientras el 5% sufre a causa de la inseguridad alimentaria.
Entre los factores que han contribuido al aumento de la pobreza en los últimos quince años, aparecen la eliminación de los sistemas de planificación centralizada y su paso a la economía neoliberal, la disminución de los programas sociales en beneficio de las privatizaciones, el descenso de la producción agroalimentaria y el paro laboral.
La propia Eurostat señaló en un reciente informe que ese porcentaje de la población europea malvive o sobrevive en la sombra de la imagen “idílica” que las autoridades comunitarias proyectan al exterior.
En varios países se concentra un mayor número de personas que sobreviven con cantidades de dinero irrisorias. Audrey Gueudet, de la red Europea Anti Pobreza (EAPN), explicó que en Rumanía gran parte de la población sobrevive con menos de dos euros al día, mientras que en Bulgaria, Lituania y Letonia lo hacen con menos de cuatro euros, que no alcanzan para pagar los elevados costes de las viviendas, ni los servicios del agua, calefacción y alimentación.
Datos de 2008, los últimos a disposición en la Unión y que no recogen los nocivos efectos de la ya prolongada crisis económica mundial, estimaban que en España el porcentaje se elevaba al 2%, en Grecia 21 % y Letonia 23 por ciento.
También son abismales las diferencias entre países para medir ese índice pues el umbral de la pobreza se sitúa en Rumanía en los 558 euros, mientras en Luxemburgo es de 17.887 euros.
Obviamente, la pobreza en la UE no equivale a la existente en otros países en desarrollo que durante siglos fueron saqueados por regímenes coloniales primero y por las medidas neoliberales y de privatizaciones impuestas a ellos por las naciones ricas y los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Pero esas poblaciones marginadas de Europa no participan en la vida económica, social y cultural de la sociedad y sólo piensan en cómo obtener el sustento diario para alimentar a sus familias.
Los grupos sociales más amenazados por la pobreza son los desempleados, los padres solteros (especialmente las mujeres), las personas mayores, los inmigrantes y las minorías étnicas.
Los inmigrantes, cuya mano de obra es fundamental en esos países para las actividades agrícolas y los servicios, tienen que enfrentarse a numerosas barreras a la hora de integrarse en un país, sobre todo en cinco áreas: empleo, vivienda, salud, educación y participación en la vida pública.
Ellos sufren toda clase de discriminación: no pueden acceder a numerosos puestos de trabajo en empresas, el salario es menor al de un nacional, no tienen derecho a seguro social, deben vivir en casas y zonas determinadas, entre otras limitaciones.
La Organización No Gubernamental Cáritas Europa publicó a finales de 2009 un estudio sobre esta situación y pone como ejemplo a España entre ciertas prácticas crueles, como la de alquilar “habitaciones y sofás por ocho horas, tres veces al día, a inmigrantes procedentes de Sudamérica y Centroamérica”. Agrega que en Bélgica muchas viviendas que han sido declaradas inhabitables en ese país se alquilan a los indocumentados con los consecuentes peligros que conlleva esa acción.
Otro problema que incide en la pobreza son los elevados índices de desempleo que están afectando a cerca del 20% de la población económicamente activa en toda la Unión, del cual solo han podido escapar algunos países como Holanda y Luxemburgo.
Cuando en este siglo XXI se hable de pobreza e inequidades ya no sólo se mirará hacia las regiones del Sur, sino también a las del Norte, como ocurre en el viejo continente europeo.

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