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La privatización más rentable de todas: la de la opinión pública

13 octubre, 2013 - Estatal, Opinió

Vicente Soria – ATTAC-País Valencià
El concepto -manipular- parece demasiado burdo cuando hablamos de simplemente exponernos a mensajes, información etc. Parece que resulta aún menos apropiado cuando año tras año consiguen llevar a cabo su estrategia comunicativa con mayor disimulo, de forma cohesionada, coherente, homogénea y transversal (utilizando todas las plataformas comunicativas existentes a las que el sujeto pueda exponerse).
El de la manipulación a través de los medios de información por parte de un gobierno o un medio de comunicación formal, es un concepto que tiene varios siglos de existencia. No obstante, nunca ha dejado de ser criticado, y en esta fase de evolución de la crisis-estafa hay una serie de elementos que obligan a elevar el grado de alarma entorno a la eficacia y consecuencias democráticas que puede estar llegando a conseguir la operativa en la interacción entre emisor y receptor, entre poderoso y clase social mayoritaria no privilegiada.
Parecería que estamos ante una paradoja si afirmamos que, a pesar del gran abanico de posibilidades que tenemos hoy en día para llegar a la información, tenemos una visión más sesgada que nunca de la realidad, una visión filtrada por unos intereses muy concretos. Pero esta quasi-paradoja se tambalea si diseccionamos esa densidad de información, y es que estamos viviendo un tiempo en el que jamás antes el conglomerado mediático ha estado tan concentrado en tan pocas manos, a la vez que tan inmerso en una maraña accionarial en busca de la máxima rentabilidad.
Al mismo tiempo, hay que considerar la enorme cantidad de personas que no se nutren a través de medios liberados del poder económico, bien porque no usan redes sociales o Internet en general, bien porque simplemente no ven necesidad de recurrir a otras fuentes de información más allá de “las de toda la vida”.
GoldmenSuck

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