Menu

La rebelión de los corderos

27 novembre, 2010 - Opinió

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España
Palpo en la calle una honda preocupación que ha sustituido en las conversaciones las trivialidades al uso por el temor a nuestro ¿incierto? futuro, pero también una enorme confusión de ideas. Una vez más se demuestra que para tener criterio es esencial la información y ésta se les hurta o manipula a buena parte de la sociedad.
Los ciudadanos irlandeses, como antes los griegos, como buena parte de los atrapados en las fauces de ese monstruo en el que han convertido a la Unión Europea, ya conocen la historia en sus propias carnes. Funcionarios a la calle, reducir sueldos, subir impuestos (el IVA naturalmente, ni tocar los de los ricos), regalar el despido, congelar las pensiones, apretar el cinturón de los ciudadanos hasta la yugular. Pero los mercados no tienen bastante con ello, quieren más. Así que ya andan preparando nuevas restricciones, nos lo dicen todos los días los políticos. Es decir, somos corderos apilados en el callejón del matadero.
Irlanda era, hasta ahora, el paraíso neoliberal, el tigre celta, el lugar donde el libre -libérrimo- mercado había mostrado su excelencia. Los líderes del PP español no dejaban de repetirlo, ése era el camino. “Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales”, escribía Esperanza Aguirre en El País. Bien, pues ahora van a tener que volver a emigrar, entre otras muchas penurias.
Con desparpajo y desfachatez sin límites, el PP (o CiU que comparte la misma ideología) no se inmuta por la evidencia de sus errores de cálculo y sigue atosigando las mentes adormecidas y aterradas de los españoles con que ellos son la salvación. Lo peor es que no piensan cambiar su política neoliberal. Se despeña el país pero se lucran “los suyos“.  Rajoy ha dicho -ha advertido por tanto con claridad-  que su modelo es  Cameron que ha dado el mayor palo de la historia al bienestar social británico. Por cierto, ni en sueños hemos conocido los españoles nada semejante a lo que tenían ellos, y aún nos lo quieren “ajustar“. Votarles, oírles, es entregar las llaves del establo al lobo.
En la práctica, han despilfarrado el dinero público tanto o más que los demás. Ese dinero de un Estado que les sobra -otra paradoja tan evidente que hiere la vista-. Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España, por mala gestión, por priorizar “megagastos” que apenas servían a los ciudadanos. “Pues se vende“, dice Aguirre, edificios de todos, transportes, lo que sea, hasta que no quede nada. Pero mantengamos las riendas ciudadanas bien sujetas. El lobo ya se ha merendado más de la mitad. Y cuando precise más, engullirá hasta nuestros despojos, en pastillas para el caldo, si es preciso. Y atentos a los perros falderos cómplices del sistema.
Zapatero, el PSOE,  se plegó a los mandatos de los mercados que nadie eligió. Ésos a los que tenemos que tranquilizar a diario, someternos a sus exámenes, o soportar sus “castigos”. Sí, esas palabras emplean los medios. Cuando escucho “castigo” especialmente, mi dignidad hierve. ¿Quién les ha dado el látigo? ¿Quiénes lo han permitido? ¿Llegaremos a los sacrificios humanos para aplacar al Dios-Mercado? Venga, un funcionario, un parado, un pensionista.
Hay otras formas de afrontar la crisis. No, ya le llaman “cambio de paradigma”. Golpe de mano, mundial, y particular en la UE anquilosada y podrida que votaron los ciudadanos desinformados. Obama intenta otra cosa: la doctrina keynesiana (liberal humano) que en los años 30 sacó a EEUU de la recesión, invirtiendo en gasto público, en empleo público, de todos, para todos.
La Europa a la deriva, el futuro parque de atracciones del mundo,  como ya dicen chistosamente fuera -porque ya no tendrá ni producción, ni voz, ni brío, sino tan solo hermosos edificios a visitar-, opina y obliga a hacer lo contrario. Tan ahíta está de nefastos priones que casi todos sus dirigentes se contaminan. El socialista Almunia con enorme entusiasmo, haciéndole el juego al neoliberalismo. Nada inocuo. Nuestra amiga, la economista Ángels Martínez i Castells, nos demuestra cómo, mientras los aterrados ciudadanos ven mermada su vida, los ricos asisten a los mayores beneficios de la historia.
Los golpistas, los terroristas, son muy pocos, nosotros siete mil millones de personas. Les apoyan los lobos neoliberales con poder, PP y CiU en España, la pléyade azul de Europa. Y la socialdemocracia baja la cerviz presta al degüello. El nuestro.
Ha llegado la hora de que los corderos, pacifica y ordenadamente, se rebelen contra la tiranía. Y tomen las riendas. El último comentario de “El mal de los mercados locos” hace un análisis tremendamente certero de cuanto nos ocurre. Y en particular el debate”contrattacando” que realizamos en el Círculo. Aquí están los enlaces para que, si queréis, los escuchéis con calma en el fin de semana.
http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5512
http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5526
Por el camino que vamos, no saldremos de la crisis, no revertiremos el “cambio de paradigma” que nos han decretado: que los ricos aumenten obscenamente sus riquezas, que gocen de total impunidad, y que su fiesta la paguen los ciudadanos. Cada vez más hartos, más informados, los corderos necesitan arrebatar las llaves al lobo y, más aún, expulsarlo de sus vidas. El instrumento democrático es la política, hoy hundida en los abismos del desprestigio. Reclamemos a los políticos decentes, que los hay, que tomen las riendas. La ciudadanía que “tiene miedo” debe saber que “los de arriba” somos todos, y que si el miedo nos atenaza ahora, los motivos para alarmarse se agrandan cada día, son más temibles las consecuencias que se derivarán de no moverse. El lobo voraz ríe bloqueando la salida.
El Periscopio.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.