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La reunión de Jackson Hole va a decepcionar a todo el mundo

28 agost, 2010 - Organismes internacionals

Ainhoa Giménez, BolságoraEl Economista
Las expectativas creadas por algunos analistas de que la reunión de los principales presidentes de bancos centrales del mundo este fin de semana en Jackson Hole va a ser el Bretton Woods de nuestros tiempos van a verse decepcionadas, según David Callaway, redactor jefe de MarketWatch.
Nunca es cómodo para los banqueros centrales verse expuestos a la luz pública en un famoso complejo hotelero aunque se vistan de sport e incluso con botas de cowboy, para pasar el tiempo hablando de cosas como el quantitative easing o la deseable cantidad de estímulos fiscales.
Pero esta vez la reunión parece especialmente inoportuna por los desacuerdos entre ellos sobre la necesidad de acometer un mayor gasto público para impulsar a las principales economías que han saltado a los medios en las últimas semanas y que han minado la confianza de los inversores en su capacidad para sacarnos de la crisis. Si este grupo no es capaz de decir si nos encaminamos a una deflación al estilo japonés o a una hiperinflación del tipo alemán, entonces los inversores están totalmente perdidos.
El resultado es que los mercados se han metido en las últimas semanas en lo que Callaway llama un “rodeo de cabras financiero”, término que usa para definir cualquier cosa tan estropeada que no tiene arreglo. Por eso, el mundo ha huido hacia los bonos en busca de seguridad, mientras que se han retirado de los demás activos, desde la bolsa a las materias primas o las divisas.
Europa vuelve de vacaciones con nuevas tormentas en la deuda soberana y las autoridades japonesas parecen paralizadas por la constante subida del yen frente al dólar.
No obstante, la reunión de Jackson Hole va a recibir una desmesurada atención mediática, con el envío de los más brillantes periodistas financieros de EEUU a cubrir el evento. Según Callaway, hace años este despliegue merecía la pena porque sólo los principales economistas del mundo acudían a la cita y el debate económico era de alto nivel. Ahora, se parece más a la cumbre de Davos: todo el mundo quiere estar allí, hasta el punto de que la Fed ha tenido que retirar la invitación a muchos asistentes de segunda fila de los últimos años para hacer hueco a otros solicitantes.
El discurso de Bernanke de esta tarde será el plato fuerte del encuentro, y los mercados mundiales estarán pendientes de sus palabras para adivinar qué dirección va a tomar la Fed en su política. “Y eso es exactamente por lo que Bernanke no va a dar ninguna pista”, según Callaway, que prevé que su discurso se disuelva entre la persecución de las cámaras a economistas para que interpreten sus palabras.
Callaway admite que es posible que Bernanke se tome un tiempo entre su discurso y una declaración conjunta de los bancos centrales para responder a los problemas del mundo. A su juicio, sería magnífico que esta reunión sirva para que los banqueros hagan algo de trabajo de verdad como ocurrió en Bretton Woods en 1944, cuando la reunión terminó creando un nuevo sistema monetario mundial que ayudó al mundo a recuperarse de la Segunda Guerra mundial y duró tres décadas.
Pero es más probable que esta conferencia sea nada más que un evento mediático antes de que Bernanke y sus colegas vuelvan al mundo real para proteger sus economías de otra crisis financiera peor todavía de la que estalló hace casi dos años.
“Después de todo, si van a pasarse los próximos 10 fines de semana en reuniones de emergencia, como hicieron durante la crisis de Lehman, probablemente necesitan unas vacaciones de verano”, concluye este comentarista. “Ojalá los millones de desempleados pudieran permitirse el mismo lujo”, añade.

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