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La soterrada reconversión de BBVA

8 desembre, 2008 - Entitats financeres, Treball

Pablo Elorduy Periódico Diagonal
El presidente de BBVA, Francisco González, cobró el año pasado un sueldo de casi cinco millones de euros entre conceptos fijos y variables. Por su parte, el consejero delegado José Ignacio Goirigolzarri se embolsó más de cuatro. Desde 2003, el salario de ambos ha subido un 31,8% y un 32,5% respectivamente. Son datos del propio banco que contrastan con el proceso de reconversión que, en lo que va de año, ha supuesto la pérdida de 1.190 puestos de trabajo y que, según las previsiones, va a terminar con 3.000 empleos hasta 2010. Estos números, sin embargo, contrastan con los resultados del banco en ese mismo periodo. Desde la fusión, los beneficios del banco han crecido un 186%, y los dividendos por encima del 140%. Es importante reseñar que el BBVA paga un 14,9% de sus beneficios en impuestos, mientras que bancos de EE UU o México con ganancias parecidas tributan más de un 25%.
¿Cómo se explica que una entidad que aumenta su clientela año tras año y que se jacta de una dedicación al cliente que raya lo obsesivo, haya podido mantener su nivel a pesar de un descenso tan alarmante de técnicos y de una significativa reducción de oficinas? El trasvase de puestos de trabajo de BBVA a la empresa subsidiaria Opplus S.A. se produce en el escenario del Plan de Innovación y Transformación (PIT) del banco. En 2006, dentro del programa Finanzia, el banco anunció que promovería la externalización de servicios bancarios (previamente había subcontratado empresas para tareas de limpieza, seguridad, etc.). A partir de esa fecha, primero con el nombre de Sturges S.A. y después como Opplus, BBVA creó una sociedad (participada por el banco al cien por cien) para trasladar a Málaga los servicios bancarios relacionados con pagos, transferencias, recibos domiciliados, cheques, pagos de nóminas, etc. Es decir, aquellos servicios que hasta ahora realizaban los trabajadores de cualquiera de las más de 3.000 oficinas de BBVA en el Estado.
La clave del cambio es que los empleados de Opplus cobran en función del convenio de oficinas y despachos de la comunidad andaluza: 14.000 euros brutos al año por un trabajo de 40 horas semanales. Los delegados sindicales de CGT BBVA achacan el deterioro y la precarización de las condiciones laborales a una “estructura salarial perversa”, basada en un sistema piramidal por el que el montante de la masa salarial del banco se ha desplazado de lo fijo por convenio a los factores variables, lo que se traduce entre los empleados en una feroz competencia por las comisiones. Para que esta pirámide funcionara fue necesario aumentar el número de cargos ejecutivos de BBVA: en 2001 el personal de esta clase eran 165 personas, hoy son casi 1.100. Esto supone que un 7,76% de la plantilla cobra la mitad total de la masa salarial de la empresa. La sustitución por empleos precarios de puestos fijos y bien pagados mediante jubilaciones anticipadas, traslados a Málaga o despidos, es la última estrategia de la dirección del banco para despojar a los trabajadores del banco de los derechos obtenidos a lo largo de años.

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