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Los amos son los amos

11 octubre, 2009 - Justícia Fiscal y Financiera Global

Eduardo SegoviaInSurGente
La promesa de que la subida de impuestos se iba a centrar en las rentas más altas, reiterada hasta la saciedad en las últimas semanas por el presidente Zapatero, se ha quedado en papel mojado. Con las reformas fiscales anunciadas el sábado, los más ricos apenas sufrirán un impacto marginal en su tributación, porque no se toca la de su vehículo favorito de inversión: las sicav”.
En efecto, a pesar de las distintas propuestas y globos sonda lanzados sobre una modificación del régimen fiscal de estas sociedades de inversión, el Ejecutivo finalmente se ha arrugado como ya ocurrió en 2005. Las sicav disfrutan de una fiscalidad muy ventajosa porque sólo tienen que pagar el 1% de las ganancias anuales en concepto de Impuesto de Sociedades, y el titular puede operar cuanto quiera en los mercados sin pagar a Hacienda. Sólo tributa en el Impuesto de la Renta (hasta ahora al 18%) cuando vende la sicav.
Lo cierto es que cambiar la fiscalidad de las sicav es muy complicado, porque sólo hay dos vías para hacerlo. La primera es dejar de considerarlas instituciones de inversión colectiva, dado que normalmente pertenecen a una familia o grupo pequeño, e incluso a un solo individuo. El requisito de tener un mínimo de 100 partícipes se consigue con los famosos ‘mariachis’ u hombres de paja. Pero eso requiere una reforma de la Ley de Inversión Colectiva que va mucho más allá de la reforma fiscal actual.
Esa fue la vía que se intentó en 2005, mediante una inspección masiva de Hacienda sobre las sicav que cuestionaba su carácter de inversión colectiva. Pero se topó con la cerrada defensa del vehículo por parte del entonces presidente de la CNMV, Manuel Conthe. Solbes dirimió la disputa a favor de éste último y la iniciativa de Hacienda se quedó en nada.
Subir también a los fondos
La otra vía es subir la tributación de todas las instituciones de inversión colectiva y no sólo la de las sicav, es decir, también la de los fondos de inversión. Como informó la semana pasada El Confidencial, Hacienda había preparado una propuesta en este sentido que consistía en subir el Impuesto de Sociedades del 1% al 18% y, a cambio, dejar exento el reembolso en el Impuesto de la Renta. Esta fórmula supondría adelantar en el tiempo la recaudación del Fisco, ya que recaudaría anualmente un impuesto sobre las ganancias obtenidas por estos productos en vez de tener que esperar años hasta que el partícipe venda.
Esta propuesta tenía grandes ventajas, tanto a la hora de venderla a la opinión pública -se ataca a los ricos, en realidad no es una subida de impuestos sino un adelanto de su pago- como a la de recibir apoyos parlamentarios, puesto que habría encontrado una buena acogida entre los grupos de izquierda. Pero el impacto devastador que tendría en la industria de gestión española ha provocado que finalmente no se haya adoptado, aunque la vicepresidenta Elena Salgado dejó el sábado la puerta abierta a mayores reformas en la tramitación parlamentaria.
Ahora bien, dicha tramitación se ha allanado mucho gracias al apoyo del PNV, con lo que el Ejecutivo no necesita imperiosamente el apoyo de IU o ERC. Y dado que los nacionalistas vascos son mucho menos beligerantes en estas cuestiones, Zapatero ha preferido ahorrarse la enorme polémica que habría generado tocar las sicav, así como la casi segura huida de patrimonio hacia otros países, y ha preferido una reforma centrada en las rentas medias, que hacen mucho menos ruido.
Una subida de impuestos para las rentas medias
Porque las rentas altas van a soportar una parte muy pequeña de la subida de impuestos anunciada este fin de semana. La elevación de la tributación de las rentas del capital, aunque se ha vendido como una medida para los ricos, en realidad les afectará marginalmente. Esta medida supone incrementar el tipo de la llamada renta del ahorro (ganancias patrimoniales, dividendos e intereses) desde el 18% al 19% para todo el mundo y hasta el 21% a partir de 6.000 euros de ganancia.
Para empezar, su impacto recaudatorio es muy pequeño: 800 millones, según los propios cálculos (normalmente optimistas) del Gobierno. En segundo lugar, el 94% de los afectados por la subida, 11,5 millones de contribuyentes, obtienen rendimientos del ahorro inferiores a 6.000 euros. Sólo un millón de contribuyentes tendrán que pagar ese 21% y, de nuevo, el mayor impacto será para los escalones más bajos: los que tienen rendimientos del capital de 60.000 euros (a años luz de los estándares internacionales para ser considerado rico), unos 100.000 contribuyentes, tendrán que pagar unos 5.000 euros más al año. Y los que ingresan por este concepto de un millón de euros tributarán unos 30.000 euros más de media.
Mientras tanto, los ricos de verdad seguirán generando rendimientos del capital a través de sus sicav y pagando sólo el 1% por ellas. Tan ricamente.

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