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Los debates mediáticos sobre los recortes: comparando la Gran Bretaña con Cataluña

17 maig, 2011 - Opinió

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC
El Partido Conservador de la Gran Bretaña, encabezado por David Cameron, prometió dos cosas relacionadas con el National Health Services (NHS) (el altamente popular Servicio Nacional de Salud) durante su campaña electoral. Una fue que no recortaría el gasto público en el NHS. En gran parte de su campaña se presentó como el partido que mejor defendería al NHS. Las calles de la Gran Bretaña estuvieron empapeladas con pósters subrayando que el NHS estaría sano y salvo en las manos de Cameron. Todo ello era parte de una estrategia electoral encaminada a rediseñar la imagen del Partido Conservador al cual se le había percibido como un partido poco favorable a los servicios públicos. David Cameron intentó cambiar esta percepción. El nuevo conservadorismo sería –decía el manifiesto- el gran defensor de tales servicios, y muy en especial del NHS. La otra promesa del Partido Conservador es que no llevaría a cabo otra reforma administrativa del NHS. Tal partido había detectado una “fatiga” y cansancio de los profesionales del NHS frente a tantas reformas (seis en diez años).
Promesas semejantes había hecho el otro partido, el Liberal Demócrata, que se presentó durante la campaña como el partido a la izquierda del Partido Laborista. Y, cuando estos dos partidos, el Conservador y el Liberaldemócrata firmaron un pacto de gobierno, ambos reafirmaron su compromiso en que la reducción del déficit del estado no se haría a base de reducir los fondos públicos del NHS. Por cierto, algo semejante, casi idéntico, ocurrió en Cataluña donde la coalición gobernante (coalición de un partido conservador cristianodemócrata y un partido liberal), CiU, prometió no reducir el déficit de la Generalitat de Cataluña a costa de la sanidad o de la educación pública. Hasta aquí las promesas. Veamos ahora la realidad.
En la Gran Bretaña, el gobierno británico resultado de la coalición conservadora-liberal, está haciendo recortes en el NHS de una intensidad desconocida desde la época Thatcher (por un total de 81.000 millones de libras esterlinas, más de 90.000 millones de euros). Y está proponiendo cambios muy sustanciales del NHS, con el objetivo de privatizar elementos muy importantes del NHS. La respuesta de los profesionales y trabajadores del NHS, así como de la población, ha sido inmediata. La ciudad de Londres vio, hace unas semanas, la mayor movilización en contra de un gobierno que tal ciudad haya visto desde la II Guerra Mundial. Y tanto el Colegio de Médicos como la Asociación de Enfermeras han protestado ante tales recortes, pidiendo la dimisión del Ministro de Salud, el Sr. Andrew Lansley, que había sido el shadow Minister (“Ministro de Salud en la sombra”) durante los últimos cinco años en que el gobierno conservador estuvo en la oposición. Las encuestas predecían ya una pérdida muy notable de votos de los dos partidos de la coalición en las elecciones que tuvieron lugar el 5 de mayo (para parlamentos y asambleas) en Escocia, País de Gales e Irlanda del Norte, descenso que alcanzó dimensiones de colapso, en el caso del Partido Liberal-Demócrata.
Algo semejante, aunque con menos intensidad, está ocurriendo en Cataluña. Los profesionales y empleados del servicio catalán de salud se han manifestado y continúan manifestándose en contra de los recortes (un 10% del gasto público sanitario). El Dr. Miquel Vilardell, Presidente del Colegio de Médicos de Cataluña ha protestado ante tales recortes, y, a pesar de la movilización de los medios de información (tanto públicos de la Generalitat como privados) a favor de los recortes, las encuestas muestran que la población que se opone a los recortes es mayor que la que está a favor.
Existe, sin embargo, una diferencia entre la situación en Gran Bretaña y en Cataluña (y en el resto de España), resultado de culturas democráticas muy distintas, desarrollada en el caso de Gran Bretaña, muy limitada en el caso de Cataluña (y en España). Y que aparece en la escasa diversidad ideológica de los medios de mayor difusión en Cataluña (y en España).
En Gran Bretaña existe un gran debate en los mayores medios, tanto televisivos (públicos y privados), como escritos, sobre los recortes y alternativas posibles a tales recortes. Ha habido muchas voces orales y escritas que han indicado que la mejor manera de reducir el déficit es mediante el aumento de los impuestos y muy en especial, los impuestos de aquellos sectores de la población que se beneficiaron más de los recortes impositivos que ocurrieron en los últimos quince años. Esta alternativa por cierto es la preferida por la mayoría de la ciudadanía, según las encuestas.
En Cataluña (y en España) no existe tal debate en los mayores medios televisivos y escritos. El debate en nuestro país se centra en como hacer los recortes, pero no en discutir posibles alternativas a los recortes. Ni la televisión (pública o privada), ni los rotativos de mayor difusión del país han discutido (o permitido la discusión) la alternativa a los recortes que pasaría por aumentar los impuestos de las rentas superiores, así como de los grandes grupos financieros y empresariales (eliminando el fraude fiscal) y así incrementar los recursos al estado, permitiendo el descenso del déficit sin recortar los servicios del estado del bienestar, tales como sanidad y educación. Se ha creado así una sensación (promovida por los poderes financieros y empresariales) de inevitabilidad señalando que no hay otra alternativa posible.
Es más, mientras en la Gran Bretaña varios rotativos, incluido el The Guardian, han escrito editoriales criticando los recortes y denunciando la rotura de las promesas electorales de la coalición gobernante (lo cual también ha hecho la radio y TV pública, la BBC), en Cataluña, los rotativos más importantes a nivel autonómico, así como la televisión (pública o privada) han aprobado los recortes limitando su crítica a la manera como se han hecho tales recortes. Y este es un problema democrático grave, pues no hay hoy un debate en tales medios que se centre en recortes versus impuestos. Y no puede utilizarse como excusa que el gobierno de la Generalitat no tenga potestad para recoger fondos e incrementar los impuestos. En su lugar, prefiere (por fines electorales) presentar el déficit que existe en España como resultado de la falta de fondos provenientes del Estado central, lo cual explica parte pero no todo del déficit de financiación del estado del bienestar en Cataluña, tal como he documentado en las páginas de El Plural en otros artículos.
El problema mayor que tienen Cataluña y España es la baja recaudación que tiene el estado. La población que está en nómina paga sus impuestos en proporciones semejantes a sus homólogos en la Unión Europea de los quince.  Son las rentas superiores y los grandes grupos financieros y empresariales que no están contribuyendo lo que debieran. Fue el presidente del Partido Popular en su día, Sr. Aznar, que reconoció que en España (y en Cataluña) los ricos no pagan impuestos. Algo se ha hecho en este frente, pero queda muchísimo por hacer. Hubiera sido un indicador de la calidad democrática todavía inexistente en nuestro país, que hubiera habido un debate serio y equilibrado sobre alternativas a los recortes con discusión de la muy necesaria reforma fiscal que continúa pospuesta. Tal debate no ha aparecido y ello debido a que en Cataluña y España la democracia continúa muy limitada y los medios son parte del problema.
Artículo publicado en El Plural.
http://www.vnavarro.es/

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