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Los juicios contra Garzón, una vergüenza universal

22 maig, 2010 - Estatal

Ricardo Martínez-Moya Asensio – ATTAC Murcia
En una ocasión, hace tiempo, con motivo de una charla coloquio en un Colegio de Abogados, un Subsecretario de Justicia al que interpelé con algunas preguntas que no fueron de su agrado me dijo: “Parece usted algo incrédulo con la Justicia”, a lo que le dije: ¿yo?, no amigo Ud. se equivoca, yo no soy algo incrédulo, soy ateo”. No pareció gustarle aquello, pero hoy me refirmo en mi ateísmo.
Claro que, como en todo, hay espacios y personas, dentro de la Justicia, que, en la oscuridad del sistema, brillan de forma muy especial y merecen mi profundo respeto.
Pasa lo contrario que con el magistrado Varela, al que conocí y traté en unas Jornadas que iban a ser mucho y se quedaron sólo en “Sobre la situación de la Justicia” o título muy semejante, convocadas por el primer Consejo del Poder Judicial, en las que ambos coincidimos, yo siendo Decano de mi Colegio de Abogados y él Juez en Pontevedra, creo. Estuvimos en asientos inmediatos durante bastante tiempo del que duró aquel encuentro, y formé de él la mejor de las opiniones, claro entonces era fundador o iba a serlo de “Jueces para la Democracia”, y que ahora, con lo que ha hecho y muy especialmente por cómo lo ha hecho, ha destruido de un golpe aquella mi primera opinión.
Pero vamos a lo que vamos.
El ciudadano que soy, demócrata convencido como único atributo, ve que un Juez que hizo lo que hizo con los Gal, que viene haciendo lo que viene haciendo con Eta, que inició el camino contra el despreciable General Pinochet -¿a quien creen Uds. que se parecía?-, que ha pretendido dar mínima respuesta a los herederos de las únicas víctimas de nuestra trágica Guerra Civil que no han recibido nunca nada, pero nada de nada, y tantas otras cosas, y cuyas opiniones, hoy perseguidas, han sido y compartidas por reconocidos Juristas del mundo entero, por Jueces, Salas y hasta por una parte significativa de miembros del Tribunal Supremo, no es posible que haya cometido prevaricación, y mucho menos si de ésta es acusado por unos “magnífico demócratas” como Falange Española y Manos Limpias.
Como jurista, que aunque pequeño, también soy, siento una profunda vergüenza ajena, una indescriptible tristeza y la sensación de que en España, que tantas cosas creíamos que habían cambiado, aún quedan indeseables rescoldos de las llamas que incendiaron España, a costa del millón de muertos que relató Gironella.
Añadir, a estas alturas del asunto, las decenas de razones técnicas que acreditan lo disparatado, injusto y despreciable de la situación, no sería sino repetir algunas de las que ya se han dicho por voces mucho más autorizadas que la mía, y que ya conocen quienes sienten el interés por el asunto que les mueve a leer esta pequeña aportación. Por eso me limito a terminar con algunas preguntas:
¿Se va a abrir proceso penal a los Magistrados que ratificaron el archivo del llamado asunto Botín?
¿Se va a abrir proceso penal contra el Magistrado instructor del escándalo Gürtel por ratificar las escuchas telefónicas ordenadas por Garzón?
¿Se va a abrir proceso penal contra los Magistrados de la Audiencia Nacional que emitieron votos particulares y respaldaron la labor de Garzón en la investigación sobre crímenes del Franquismo?
Por último una sugerencia para las próximas manifestaciones a favor de Garzón: “La Gürtel, Garzón amigo, por ella se meten contigo”.

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