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Mercados financieros contra economía real

24 març, 2010 - Unió Europea

Antonio Mora PlazaNueva Tribuna
Todo puede suceder si el gobierno socialista se deja embaucar por estos tipos, por estos medios, por la horca del neoliberalismo, que antepone los movimientos especulativos a la economía real y pretende solucionar a su manera lo que a su manera han ocasionado desde hace casi 2 años: una recesión rápida y brutal de la economía mundial.
El caso griego ha puesto en un brete a la Unión Europea, al Pacto de Estabilidad y Crecimiento y a las concepciones neoliberales que imperan entre las autoridades europeas (también en el FMI, BM, etc.). La derecha en Grecia, al mando del gobierno hasta octubre del año pasado (gobierno Karamanlis), ha engañado a la Unión Europea presentado cuentas de las finanzas públicas con un 3,7% de déficit cuando en realidad sobrepasaba el 12%. Como además la deuda pública griega sobrepasa el 100% del PIB, la Administración griega y el nuevo gobierno socialista de Papandreu se ha encontrado sin margen fiscal y presupuestario para actuar a corto plazo y en plena crisis. El rescate europeo se ha hecho imprescindible, aunque no esté previsto en los estatutos de ninguno de los organismos de la Unión; de lo contrario cualquier intento de emisión de deuda para pagar los gastos sociales (y en general los de las Administraciones) se haría con unos diferenciales de tipos con respecto al bono alemán insoportables; es más, si la Unión no avala e incluso suscribe esa deuda, podría darse el caso de que las posibles emisiones de deuda se quedaran sin cubrir. Estos desmanes de la derecha europea lo pagaremos los europeos con algo de inflación e impuestos por el trato diferencial en los tipos del Banco Central Europeo a las finanzas públicas y privadas griegas. Los mercados financieros, de divisas, de derivados, se han puesto una vez más contra el país en dificultades, intentando compensar o salvar las inversiones financieras residenciadas en tierra e instituciones griegas. De no ser así, es decir, de no existir un trato diferencial, ahora privilegiado para las finanzas públicas griegas y para los bancos privados griegos, serían estos últimos los que tarde o temprano verían peligrar su solvencia al no poder captar recursos directa o indirectamente a tipos también privilegiados. Nada nuevo, salvo que el engaño ha cogido a las autoridades europeas con el culo al aire.
Pero lo peor está por venir por parte de estas autoridades, porque ahora exigen medidas neoliberales para sacar al país heleno de su crisis. La peor de estas medidas, la más demoledora, es la de tratar que su déficit se reduzca de este 12,7% al 3% (PEC) en 3 años. Lamentable. Para que eso ocurra en un país con un 40% de economía sumergida, con un PIB que es la cuarta parte del español (10% de la Unión), ha de ser a costa de una reducción del gasto de las administraciones públicas griegas tan brutal que provocará con toda seguridad una recesión también brutal (ahora el crecimiento es cero) y una reacción de funcionarios y asalariados. Todo por cumplir un requisito irracional y arbitrario como es lo del 3% del déficit. ¿Por qué el 3% y no el 1% o el 7%? Sólo se puede explicar la imposición de este criterio por lo que he llamado el síndrome de Weimar, el miedo cerval a la inflación. Otra cosa distinta es la Deuda Pública. Aquí el análisis económico determina que ha de haber una relación entre los intereses de la deuda y el crecimiento medio a futuro del país. No entraré en análisis más detallado, pero es fácil comprender que el aumento de deuda, que es un impuesto para las generaciones futuras, ha de pagarse -amortizarse- tarde o temprano- el principal más los intereses. El principal es verdad que puede perdurar como deuda amortizándose con nuevas emisiones, pero un aumento de los intereses pueden ocasionar un punto de no retorno a situaciones de equilibrio si no se toman medidas excepcionales. Aún así, esta relación entre crecimiento de los intereses de la deuda y crecimiento económico (1) es exagerada para la ortodoxia, porque estas medidas excepcionales no debieran ser tales: aumento de la lucha contra el fraude, nuevas figuras impositivas o aumento de tipos, que permitan mayores ingresos para las dos cosas: disminución de los déficits presupuestarios y amortización excepcional de deuda (2). Esto es lo que ha hecho el gobierno español socialista desde que comenzó su andadura en el año 2004. Curioso resulta la bicha del déficit para la derecha; la usan como un espantajo para amedrentar a la sociedad y allegar votos, porque intentan hacer creer a sus votantes que es lo mismo un déficit familiar (menos ingresos que gastos) que un déficit en las Administraciones Públicas (véase al registrador de la propiedad, el Sr. Rajoy), sin tener en cuenta la paradoja de la agregación y los efectos keynesianos del gasto a corto plazo. En efecto, si las Administraciones de un país no intentan compensar la bajada de algunos de los componentes de la demanda agregada privada (consumo privado, inversión privada, exportaciones menos importaciones) con gastos e inversiones públicas, se pone en marcha el desmultiplicador (keynesiano/kaleckiano) de la economía: a menos consumo, menos producción de bienes y servicios, menos renta de los factores (salarios y ganancias) y, de nuevo, menos consumo. ¡Que alguien se lo explica al registrador de la propiedad de la derecha, please!
En el caso español el Gobierno, en este importante aspecto, ha actuado correctamente desde que comenzó su andadura en el 2004: fue amortizando gran parte de la deuda heredada del nefasto gobierno de Aznar hasta dejarla por debajo del 40% hasta hace un año. Ahora, en los momentos de crisis, ha tirado de ella para provocar el efecto compensatorio antes aludido, de tal manera que la demanda agregada del 2009 y del 2010 no caiga por debajo de años anteriores. Si acaso cabe reprochársele que haya escuchado demasiado los cantos negros y apocalípticos de la derecha neoliberal española, internacional y de los mercados financieros (de especuladores oficiales), y no lo haya hecho antes y con más ahínco. Las cuentas que ha presentado al ECOFIN (3) recogen un déficit del 11,4% sobre PIB para el año 2009 y una Deuda Pública del conjunto de las Administraciones del 65,9% (sobre PIB) a finales del 2010, con un máximo de un 74,1% para el 2013. Con ello aún estamos por debajo de la media del UE-27, que está en el 80%. Creo que en este punto el Gobierno Central ha hecho los deberes y ha estirado al máximo el déficit y la deuda hasta límites aceptables para los intereses del conjunto de la economía real (4). Claro está que a los mercados financieros, intoxicados por medios de la derecha, se han lanzado contra el Reino de España en una semana para forzar al máximo las medidas a tomar por el Gobierno de la Nación para hacer como en el caso griego: reducir drásticamente los déficits previstos. Ocurre que el caso español no es el caso griego por mucho que se empeñe el Sr. Almunia, el ABC, El Mundo, Intereconomía, Tele Madrid, el Financial Times, etc.
Ahora bien, todo puede suceder si el gobierno socialista se deja embaucar por estos tipos, por estos medios, por la horca del neoliberalismo, que antepone los movimientos especulativos a la economía real y pretende solucionar a su manera lo que a su manera han ocasionado desde hace casi 2 años: una recesión rápida y brutal de la economía mundial, con alguna excepción notable, como la economía China y, aunque en menor medida, como las economías latinoamericanas. Si el Presidente de Gobierno siguiera los consejos -los pocos que es capaz de hacer explícitos- del Sr. Rajoy estaríamos abocados al desastre. Bajar ahora los impuestos supondría menos gasto público a corto plazo, menos gasto social -que es muy elástico al consumo-, menos producción, menos rentas, menos consumo a su vez, y la espiral contractiva se profundizaría hasta límites… llamemos… griegos. Cualquier pacto con la derecha españolista, con el P. P., supondría ahora un desastre incalculable. Más aún, la izquierda y los sindicatos deben avisar al Gobierno Central y también a los Autonómicos que obligar una bajada del déficit del 12,7% actual al 3% del PEC en tan breve plazo antes de salir de la recesión y volver al crecimiento económico, supondría hundirnos en el caso griego. Sólo hay que poner el ojo en la Deuda Pública como guía y límite de las finanzas públicas y aparcar el tema del déficit hasta que se avizoren y se sienten las vacas de la economía, si no gordas, sí algo más lustrosas que las actuales.
Tenemos además un problema financiero y es el de la notable caída de los créditos del sector privado, pasando de un incremento del 19% de los saldos vivos del sector del año 2006 al 2007, del 12,3% del 2007 al 2008 y del 7,3% del 2008 al 2009 en términos monetarios (sin deflactar) (5). De ahí la necesidad de de ir a la búsqueda de una banca pública que tenga un comportamiento anticrisis y anticíclico. El ICO actual no es suficiente, pero un ICO triplicado sí podría ser el embrión de esa hipotética entidad pública del crédito compensatoria (6).
En cuanto al mercado laboral ya he defendido la partición y aumento del salario mínimo entre contratos definidos (con costes de despido) y temporales (sin coste de despido), aumentando notablemente los salarios mínimos de estos últimos como manera transitoria e inercial de acabar con la dualidad del mercado de trabajo.
Por último, mientras España esté a más de 5 puntos porcentuales de gastos públicos sobre la media de la Unión Europea (UE-27) seremos y estaremos un país en precario en lo referente al gasto social, y más débil y con menos recursos ante crisis y recesiones internacionales. Y la receta antineoliberal es siempre la misma: más y mejor lucha contra el fraude, más ingresos públicos derivados de los impuestos directos (7).
Notas:
(1) Condición de sostenibilidad
(2) El saldo vivo de la deuda en un determinado momento podríamos decir que es la integral (suma) de los déficits del pasado, por lo que actuar contra la deuda (amortizarla y pagar intereses) es actuar también contra el déficit.
(3) Actualización del programa de estabilidad (España), del 2009 al 2013: Programa de estabilidad
(4) “Introducción: la sostenibilidad de la política fiscal”, Eduard Berenguer, U. de Barcelona: Sostenibilidad de la política fiscal
(5) Banco de España / Indicadores Económicos / Financiación a los sectores no financieros. Residentes en España: Indicadores Económicos
(6) Ver “Sobre qué hacer sobre el sistema financiero”
(7) Ver “La estructura tributaria europea. Un estudio comparado”, de F.J. Delgado Riviero, U. de Oviedo.

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