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Otra ola privatizadora

4 agost, 2010 - Estatal

Lina Gálvez – Consejo Científico de ATTAC España
Ayer leía una noticia en clave de humor a propósito de una foto de un pleno del congreso de los diputados del pasado mayo donde la presencia de sus señorías no superaba los veinte escaños. La noticia decía que al igual que en el caso de los controladores, el gobierno había decidido sustituir a los diputados absentistas por militares.
La verdad es que la sola idea de imaginar el hemiciclo del congreso plagado de nuevo de militares más que risa me produjo un terrible escalofrío. Similar al pánico que me entró cuando supe que la solución que ha encontrado el gobierno a la insumisión de los controladores aéreos fruto de su relativa pérdida de beneficios, ha sido, además de la temporal de usar militares y traer controladores de fuera de nuestras fronteras, la privatización de algunas torres de control. De hecho, se anunciaba hace unos días que el proceso se iniciará para el próximo año para cuando estará ya operativa una torre privatizada de un gran aeropuerto.
Abiertamente declaro que me da pánico que se dejen determinados servicios públicos que atañen a la seguridad de la ciudadanía en manos privadas. Y si les extraña piensen en lo que ocurrió con el 11S y la seguridad privatizada de los aeropuertos norteamericanos. Aunque los partidarios de privatizar todo lo ocultan, no se debería olvidar que las empresas privadas tienen, como no podía ser de otra manera, la lógica del máximo beneficio, el suyo propio, que no tiene por qué coincidir con la de la mayoría de la ciudadanía y de ahí que siempre terminen rebajando los estándares de calidad y seguridad que el sector público puede mantener más altos porque no es esclavo de esa búsqueda del máximo beneficio.
Podría entender que el gobierno (equivocadamente, porque al fin y al cabo eso equivale a sacar dinero vendiendo las joyas de la corona) quisiera ahora privatizar -eso sí, lo poco que ya dejó Aznar colocando bien a sus compañeros de colegio-, para recaudar ingresos, pero no puedo aceptar que nos digan que estas medidas se toman para mejorar el servicio a la ciudadanía o para garantizar su seguridad.
Como parece que las presiones externas, la de los grupos de poder empresarial de este país y de fuera, y la ausencia de una oposición interna que lo impida nos han montado ya en ese carro privatizador sin solución de continuidad, al menos deberíamos exigir que los procesos de privatización y de concesiones de la seguridad aérea se hagan de forma transparente. Porque si se hacen igual que se está haciendo con el proceso privatizador de las cajas de ahorro, incluida la modificación legislativa, mejor dejamos de viajar en avión… claro que también he leído que van a privatizar los trenes y eso, en mi caso, casi me produce más horror después de haber sido durante algunos años usuaria de los trenes privatizados en Gran Bretaña cuyos retrasos y accidentes eran constantes.
En fin, dada la fiebre privatizadora de Blanco y sus colegas de gabinete no habrá más remedio que buscar medios de transporte alternativos. Siempre nos quedará el globo, que además de su halo romántico proporciona una sensación de libertad extraordinaria y muy placentera… claro que es muy dependiente de la meteorología y no nos permitirá llegar muy lejos. En cualquier caso, y sea público o privado el medio o la tumbona que utilicen, tengan unas felices y relajantes vacaciones.
http://linagalvez.com

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