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Otra vez sopa

20 setembre, 2012 - Entitats financeres

Cristian Carrillo – Página/12
Un documento del Banco Mundial reitera el paradigma neoliberal de una menor injerencia del Estado en la economía, en especial en el sistema bancario. La debacle de los bancos en Europa y EE.UU. fue por la libertad de mercado que sigue postulando el BM.

El Banco Mundial recomendó una menor intervención del Estado en los sistemas financieros. En el informe “Repensar el papel del Estado en las finanzas”, sostiene que el foco debe estar en la supervisión y el fomento de la competitividad, y pide “cautela” sobre la presencia estatal, haciendo relucir otra vez más la eterna falacia neoliberal de que el Estado es un mal administrador de recursos. “Los bancos de propiedad estatal están asociados con un menor desarrollo financiero, más inestabilidad financiera y menor crecimiento económico”, sentencia el BM, mientras parte del mundo aún no se recupera de la crisis crediticia de 2008, producto de la falta de regulación de los países centrales.
El documento presentado esta semana reitera el debate sobre la presencia del Estado en el sistema financiero; aunque lo hace extensivo al resto de la economía. Por un lado, las políticas contracíclicas keynesianas y, por otro, la autorregulación de los mercados y las privatizaciones. El debate ya se había presentado tras el estallido de la burbuja de las hipotecas “basura” en los Estados Unidos, cuando fue el Estado que rescató a los bancos de la bancarrota. Paradójicamente, el gobierno estadounidense, uno de los más desregulados del mundo, inauguró la era de los rescates: compró acciones de bancos para recapitalizarlos, avaló préstamos, compró deuda y garantizó los depósitos, todo esto sin ningún tipo de garantías otorgadas por el sistema financiero.
Cuando Estados Unidos alcanzó el monto de dos billones de dólares en inyecciones de liquidez, Europa comenzó con la misma tarea. Los primeros en recapitalizar sus sistemas bancarios fueron Alemania, Francia, Italia, Austria y España. De esta manera, los países que detentaban una menor regulación y presencia estatal en sus mercados financieros, además de ser los causantes de la crisis global y, por tanto, los más afectados, fueron los que posteriormente debieron intervenir con mayor intensidad en sus economías. Por el contrario, los países con mayor protagonismo del Estado lograron sobrellevar mejor la crisis a partir del uso de su banca pública para compensar la caída en la liquidez global. De hecho, a pesar de ser crítico, el informe del Banco Mundial destaca la tarea llevada en ese sentido por China y Brasil.
Los analistas que critican la “excesiva” presencia del Estado son los mismos que aseguran y celebran que países centrales se acerquen al keynesianismo. Para Keynes el Estado debía tener un papel activo en la imposición de reglas y supervisión del mercado, para lograr dirigir la economía hacia determinadas prioridades. No sólo salvar las ineficiencias de los mercados. De hecho, su obra plantea que los mercados son los que deben estar subordinados a las necesidades del Estado, no a la inversa. Esto no descarta que haya objetivos supranacionales, pero siempre bajo un marco político regional. “Es así que América latina avanza en línea con construir una nueva institucionalidad sustentada en una arquitectura financiera regional: Banco del Sur, Fondo de Estabilización Regional, Mercado Regional de Bonos, intercambio comercial en monedas locales, moneda única”, según un informe elaborado por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).
El documento remarca, además, que existen definiciones fundamentales antes de concebir un nuevo diseño de sistema financiero, tanto nacional como regional y mundial. Estas dependen de si el sistema financiero se concibe como un servicio público o una actividad lucrativa y, por lo tanto, en función de qué parámetros se edificará la regulación. Además, debe analizarse la opción de un sistema sustentado en la regulación de los agentes con mercados funcionando en el paradigma de la desregulación u otro organizado sobre la base de la regulación de los mercados con criterios selectivos respecto de la innovación financiera y el diseño de controles que se completen con la supervisión de los agentes
 

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