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¿Para qué sirvió el debate?

15 juliol, 2010 - Opinió

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España
¿Para llenar periódicos y secciones en los medios audiovisuales? La sociedad no sólo se ha sentido defraudada con el Debate sobre el Estado de la Nación, sino que ha ignorado lo que han dicho sus representantes -qué ganas de olvidar unos y otros lo que son-, en el más profundo hastío. Con lo contentos que estábamos con el triunfo de La Roja y “vienen estos aguafiestas”, además. Claro que es importante por dónde camina el futuro de España, pero del debate sólo han salido contentas las camarillas de quienes hablaron, en esa eterna sonrisa de peloteo y nula autocrítica que tanto les aleja de la realidad.
Que nadie se deje engañar en la desmemoria: Zapatero no ha precipitado a España en una crisis. Para nada, en absoluto, le vino dada y bien dada. Lo que no hizo fue mover un dedo por remediar el fiasco que teníamos montado en España con el ladrillo traicionero, ni con la corrupción, ni con el desorden institucionalizado. El colmo llegó cuando sucumbió a los encantos del mercado. Por mandato inapelable de ese peligroso ente conocido como “Bruselas”, portavoz de “los mercados”, que la ciudadanía elige alegremente en su formato actual. De no obedecer, nos reventaban el país y nos mandaban al bono basura como a Grecia. Resulta bastante incomprensible que el PP se queje de que el líder de aquel partido que se llamaba socialista, haga lo que ellos pensaban hacer con creces. Pero así es la vida que nos ha tocado vivir.
La desfachatez de Rajoy al pedir austeridad en un partido que dilapida y roba -presuntamente en tanto lo dilucidan los tribunales en múltiples causas abiertas- el dinero de los ciudadanos es épica. O la apelación a la “autoridad moral” ¿”moral” por qué? de la que dice Rajoy carece el Presidente del Gobierno, con todo lo largado por el caballero y todo lo hecho, y, especialmente, no hecho. Con los hilillos de plastilina y la cohesión interna lograda en su partido. Pero voy a detenerme, siquiera por estética, en cuestión de formas. Rajoy no ha goleado a Zapatero como dice “La Razón” (hay amores que matan). Vez tras vez, seria incapaz de ganar a nadie ni aunque el contrincante estuviera maniatado -que lo está-. En un debate. En elecciones celebradas en circunstancias de criterio racional. Por otro lado, nos situamos ante un señor que en el Siglo XXI utiliza en su discurso frases como “de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo” o el inefable “todos los españoles”, que ya Ortega y Gasset, hace casi un siglo, utilizó para definir al hombre mediocre. Y ésa es la pena., que él va ciego tras el sillón de La Moncloa sin contribuir a sacar a España del atolladero como hacen todos los partidos en Europa. Su argumento para no hacerlo es que “no confía en Zapatero”. ¿Confía alguien, seriamente, en Rajoy?
En la grada tenemos también al aclamado líder de la “derecha civilizada”, Durain i Lleida, un señor que es partidario de no prohibir que los médicos “curen” la homosexualidad. Su homofobia, fascismo, y, sobre todo, ignorancia deberían haberle hecho abandonar la política. Para mí lo ha hecho, no le escucho, no le leo, no existe ya en mi universo, ni por obligación. Me gustan algunos líderes de formaciones minoritarias -no desde luego la oportunista del pelo rojo-, dicen cosas sensatas, pero una acaba exhausta tras engullir el plato principal.
Y aún así todos los medios nos han dado la barrila con el tema. Frívolamente que es lo que se lleva ¿quién ha ganado Zapatero o Rajoy? ¿La selección española o la de los Barrios Bajos? Y nos han contado que llevaban atuendos “rojigualdas” en el Congreso y las similitudes entre el debate y la final del campeonato mundial. Patético.
En la TDT y las televisiones del PP (que viene a ser lo mismo) han mandado las hordas del Pleistoceno -con tertulianos de quita y pon- manipulando datos con un señorío admirable. Se dirigen a una audiencia anestesiada. Ausente de lo que se cuece contra ella. ¿Para qué ha servido el Debate? Para robarnos la ilusión prestada. Para certificar la baja talla de nuestros políticos. La sabia historia nos cuenta que esto acaba en los Chaves y Berlusconis. El PP lleva camino adelantado. Berlusconis tiene varios. Y sobre todo una Thatcher de recambio, muy castiza ella (con todo lo que ello implica), que nos sacará de la crisis. Ya hablaremos otro rato de ella. De la crisis premeditada, que tiene mucha miga.
El Periscopio.

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