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Por qué el éxito del Tesoro no se debe a la reforma fiscal de Rajoy

18 gener, 2012 - Estatal

 Eduardo GarzónSaque de Esquina
El pasado 12 de enero el Tesoro español realizó una subasta de deuda pública que terminó siendo un éxito. Mientras la anterior subasta celebrada en diciembre había conseguido vender deuda pública a un tipo de interés del 5,187% (por cada 100 euros que pidió prestado el Estado, tiene que devolver 5,187 euros), la subasta de enero ha conseguido vender deuda pública a un tipo de interés del 3,384% (por cada 100 euros que ha pedido prestado el Estado, tiene que devolver 3,384 euros). Esto quiere decir que al Estado español le ha salido bastante más barato endeudarse, lo cual es un punto positivo.
Nada más conocerse la noticia, todo el mundo se ha preguntado a qué se debe esta mejoría en la situación del mercado de deuda español. Muchos le han adjudicado el mérito a la nueva reforma fiscal acometida por el nuevo gobierno de Rajoy. Sin ir más lejos, fuentes del Gobierno han señalado que es “la primera respuesta de los mercados a las medidas adoptadas”. Sin embargo, si se analiza detalladamente el contexto en el que se ha producido esta subasta, uno se da cuenta de que la reforma fiscal de Rajoy es un acontecimiento anecdótico que apenas ha influido en el éxito de la subasta.
La opinión más o menos generalizada de que los inversores confían más ahora en España que antes se basa en lo siguiente: cuando los inversores confían más en un país, piden menores tipos de interés en la compra de deuda pública (en otras palabras, compran deuda pública a un precio bajo). Esto es así porque ven menos arriesgado que acaben perdiendo el dinero prestado. De forma inversa, cuando los inversores no confían en un país y creen que éste terminará en bancarrota y sin devolver el dinero prestado, entonces los inversores piden un nivel más alto de tipo de interés para compensar este riesgo (en otras palabras, compran deuda pública a un mayor precio). Como ahora los inversores han pedido menores tipos de interés a la deuda pública española, muchos han pensado que esto se debe a que ahora confían más en España.
Pero esa conclusión final no es cierta. Los niveles de tipos de interés de la deuda pública no sólo dependen de la confianza de los inversores en la solvencia del país. Dependen de muchos otros factores, y entre ellos, de la cantidad de demanda de deuda pública. Cuanto mayor sea la cantidad de deuda pública que quieran comprar los inversores, menor tipo de interés pedirán. Y al contrario: cuanto menor sea la cantidad de deuda pública que quieran comprar los inversores, mayor tipo de interés pedirán.
Veamos la explicación de esto.
El Estado español vende títulos de deuda pública mediante el procedimiento de una subasta. Es decir, el Estado español fija la cantidad de dinero que quiere pedir prestado (pongamos, por ejemplo, 1 millón de euros), y transmite esta información a los inversores. Entonces, los inversores hacen sus ofertas. Unos querrán comprar una cantidad determinada de deuda a un tipo de interés determinado. Otros querrán comprar otra cantidad de deuda a otro tipo de interés determinado, etc.
Si la cantidad total que piden todos los inversores es menor que 1 millón de euros (que es lo que necesita el Estado), entonces los inversores tendrán más libertad para elevar los tipos de interés que pedirán. Puesto que el Estado quiere conseguir el dinero a toda costa, no tendrá más remedio que aceptar el tipo de interés que los inversores le dicten. Los inversores lo saben y aprovecharán la situación para pedir tipos de interés más elevados, ya que así ganarán más. Por lo tanto, a menor demanda de deuda pública, mayor será el tipo de interés.
En cambio, si la cantidad total que piden todos los inversores es mayor que 1 millón de euros (que es lo que necesita el Estado), entonces los inversores competirán entre sí en la subasta para comprar títulos de deuda pública. Puesto que el Estado tiene libertad para elegir a qué inversores les pedirá prestado el dinero, elegirá a los que menores tipos de interés le ofrezcan (a los que le pongan el precio más barato) y dejará fuera a los que mayores tipos de interés le ofrezcan. Los inversores lo saben, y por lo tanto, intentarán reducir los tipos de interés que ofrecen porque corren el riesgo de quedarse fuera y no poder comprar deuda pública. Por lo tanto, a mayor demanda de deuda pública, menor será el tipo de interés.
Pues esta última situación es la que se ha dado con la exitosa subasta del Tesoro español. Los inversores han pedido al Estado español títulos de deuda pública por valor de 18.700 millones de euros, mientras que el Estado sólo ha vendido títulos de deuda pública por valor de 9.980 millones de euros. La demanda de deuda pública ha sido colosalmente elevada, y eso ha hecho que los tipos de interés hayan disminuido tanto. Los inversores no han tenido más remedio que pedir menores tipos de interés para no quedarse fuera de la compra. De hecho, muchos inversores han quedado fuera y no han podido comprar deuda pública. Algo similar ha ocurrido con la subasta de deuda pública italiana, lo cual también resta credibilidad a la opinión de que las medidas de Rajoy han influido en la subasta española.
La elevada demanda, a su vez, ha sido causada por la extraordinaria cantidad de dinero barato (480.000 millones al 1%) que el Banco Central Europeo inyectó a los bancos privados el pasado mes de diciembre. Los bancos privados tenían mucho dinero para invertir, y lo han hecho principalmente en la compra de deuda pública. Es decir, los inversores han invertido mucho en la deuda española no porque confíen más en el país, sino porque tenían mucho dinero barato disponible para comprar deuda pública.
Por lo tanto, la verdadera causa del éxito no radica en que los inversores confíen más en España gracias a la reforma de Rajoy. El éxito se debe fundamentalmente a que la demanda de deuda pública en el mercado financiero europeo ha sido muy elevada.
 Saque de esquina
 

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