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¡Qué cosas hay que oír!

31 maig, 2010 - Opinió

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España
“España está pagando muy cara la ilusión progresista”, declaró impertérrito el ex Presidente Aznar, que apareció en primera página del periódico ABC (28 de marzo) sentado y mirando fijamente al lector, con una media sonrisa. Es uno de los tres de las Azores, el único que sigue sin reconocer el inmenso error -y sufrimientos y muertes- que ocasionó aquella horrenda decisión…
No es España sino el mundo entero el que está pagando muy cara la desilusión de la globalización neoliberal, de las “burbujas”, de las desregulación total, de la sustitución de los principios éticos y la justicia social por las leyes del mercado, de la marginación del multilateralismo y su sustitución por grupos plutocráticos, de la debilitación del Estado-nación traspasando no sólo recursos financieros sino también responsabilidades políticas, a grandes consorcios privados.
Al Sr. Aznar le ha disgustado profundamente que los progresistas de los EEUU hayan conseguido, después de 60 años, que la sanidad se haga extensiva a todos los ciudadanos; que más de 30 millones de norteamericanos, los más pobres y vulnerables, tengan acceso por fin a los servicios médicos, aunque pese a las grandes corporaciones aseguradoras.
Ya no nos dejaremos engañar otra vez, por mucho poder mediático que se movilice en favor de fórmulas que, además de desilusión, han producido enormes desgarros sociales y han favorecido la extensión de una economía de especulación y de guerra, deslocalizando hacia el Este la capacidad productiva. Ahora queremos que sean todos los seres humanos y no sólo los que viven en el barrio próspero de la aldea global los que se beneficien del progreso. Ahora queremos la erradicación de la pobreza y del hambre. Ahora queremos menos máquinas de guerra y más desarrollo global sostenible: energías renovables, alimentación, agua y sanidad para todos, cuidado del medio ambiente…
Ya no permitiremos que los mismos que nos han “desilusionado” tan profundamente, pretendan fijar de nuevo los rumbos de la humanidad.
La fuerza de la palabra

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