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Susan George: «España no es de ningún modo una economía modelo»

3 abril, 2015 - Justícia Fiscal y Financiera Global, Opinió, TTIP / CETA / TISA

M. Sío Dopeso –  La Voz de Galicia

FOTO: Oscar Vázquez


Susan George tiene 81 años y las ganas de cambiar el mundo de una universitaria. La politóloga y escritora norteamericana, afincada en París desde 1954, lleva toda la vida, agitando conciencias. En los noventa lo hizo desde Greenpeace, y en los últimos 15 años desde ATTAC, la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda al Ciudadano (promueve el control de los mercados financieros) de la que es presidenta de honor.
La autora de las dos entregas de El Informe Lugano está de gira mundial para presentar Los usurpadores: cómo las empresas transnacionales toman el poder, el libro con el que abandera su última batalla personal: impedir la aprobación del tratado trasatlántico de libre comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) que negocian la Unión Europea y EE UU.
En su cita en Vigo con La Voz de Galicia, se presenta con un pañuelo anudado a modo de mordaza, para protestar contra la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. «Es contraria a la constitución de cualquier país moderno», afirma
-En «Los usurpadores» alerta de que grandes corporaciones están a punto de controlar los gobiernos y el propio planeta. ¿No lo están haciendo ya?
-Si dejamos que se apruebe el tratado trasatlántico de libre comercio las cosas serán peor. Significará que las grandes corporaciones tomarán el poder legislativo y judicial. Las multinacionales pondrán las reglas. Eso afectará a las reglas alimentarias y medioambientales; a las condiciones de trabajo, a los salarios, al acceso a la sanidad, a la propiedad intelectual… Las compañías quieren poner los estándares y las reglas porque dicen que las actuales normas les están costando miles de millones. Preparan un tratado a su medida de sus intereses que quiere que firmemos.
-Pero las multinacionales necesitarán la complicidad o el visto bueno de los gobernantes para imponer sus intereses.
-Tal como ahora está planteado el tratado, los gobiernos nacionales solo podrían decir sí o no; solo tendrían la posibilidad de retirarse, de no firmarlo. Y no es muy probable que lo hagan si no hay una mayoría que lo suscriba. Es un tratado que estará por encima de las leyes nacionales, incluso de la Constitución de cada país firmante.
-Compañías transnacionales, «lobbies»… ¿No cree que es algo muy alejado del ciudadano medio? ¿Por qué debe preocuparme el tratado? ¿En qué me afecta?
-Pregúntese si quiere comer pollo clorado. Pregúntese si quiere comer carne de animales hormonados y medicados con antibióticos; si quiere respirar aire o beber agua contaminados; si quiere pagar por sus medicinas el doble. No sabemos exactamente lo que está sobre la mesa, pero sí sabemos que quieren armonizar las regulaciones de las dos economías al nivel de Estados Unidos y eso significa rebajar la regulación europea. Es malo para las familias, para los consumidores y para los trabajadores. Cuanta más gente se entere, y cuanta más gente lo rechace, más se hablará de esto. Tenemos 1,6 millones de firmas de apoyo y espero llegar a los 3 millones.
-¿Cómo ve España? ¿Ha mejorado la imagen de país en crisis?
– La veo mal gobernada. Las políticas de austeridad no van a funcionar. Lo siento mucho por los españoles, como lo siento por los griegos. Por supuesto que la crisis no ha terminado. Pregúntele a la población española que no tiene trabajo si se ha terminado.
-Me refiero a que hace dos años España era un país en riesgo de quiebra y ahora está creciendo.
-No soy economista, pero España no es de ningún modo una economía modelo, con el actual índice de desempleo que sigue teniendo. Lo que hay que preguntarse es por qué crece España ahora. Tal vez la respuesta es que se trata de un crecimiento como el de Estados Unidos, que va todo para un 1 % de la población.
-Dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
-Los que promovieron las hipotecas son los que vivieron por encima de sus posibilidades. Cuando se quieren utilizar políticas de austeridad hay que buscar culpables, y a los españoles les han hecho creer eso, pero no lo son. Nunca vivimos por encima de nuestras posibilidades.
-¿Qué arreglo le ve al problema del paro en España?
-El Gobierno tiene que empezar a gastar, tiene que impulsar el empleo e invertir. Es algo que no se puede solucionar nunca con políticas de austeridad. Hay que utilizar soluciones keynesianas, lo opuesto a la austeridad.
-Después de tantos años de lucha contra la desigualdad y la globalización, ¿sabe ya por qué este mundo está como está?
-Es simple. Hemos permitido al capitalismo hacerse con cada aspecto de la existencia humana. Tenemos un sistema financiero fuera de control, y ninguna autoridad parece querer controlarlo; y hay una carrera entre las multinacionales para hacerse con los recursos que quedan, ya sea energía, comida, tierra, agua, metales, oro… y para ser más poderosas.

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