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Susan George y Sami Naïr: Diálogo sobre la libertad y Europa

1 abril, 2011 - Unió Europea

Un abarrotado patio del Museo de Cádiz acoge la primera cita del programa Las tertulias de La Pepa, con Susan George y Sami Naïr, moderados por Juan José Téllez
Pilar Hernández MateoEl Diario de Cádiz
Susan George y Sami Naïr, “dos de los intelectuales más lúcidos de la actualidad“, según los presentó el escritor y periodista Juan José Téllez, dialogaron anoche con el público que abarrotaba el patio del Museo de Cádiz. Ellos inauguraron la primera de las citas del programa Las Tertulias de La Pepa, organizado por el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812.
La libertad y Europa o La libertad de Europa era el tema sobre el que tenían que hablar. Pero Sami Naïr añadió un concepto más: la igualdad. El politólogo, filósofo, sociólogo y catedrático -entre otras muchas cosas- argelino nacionalizado francés afirmó que el mundo occidental “ha hecho de la libertad un modelo de vida en común”, y, siendo una idea fundamentalmente europea, se ha extendido por todo el mundo. Sin embargo, según Naïr, en este continente no hay una idea clara de lo que es la igualdad, “no hay un acuerdo entre los europeos sobre este concepto”. Señaló que en muchos casos se confunden la libertad y la igualdad, tratándose como si fueran sinónimos.
Para Sami Naïr, el debate fundamental está en la cuestión: “¿Cómo podemos construir un concepto de igualdad a partir del sistema de libertad europeo?” Habló del caso concreto de Francia, del interés que suscitó allí la Constitución Europea de 2005 y de su rechazo. “La gente se ha dado cuenta de que la libertad en Europa no basta y el problema está en cómo organizar la igualdad más allá de los derechos que compartimos todos. Al no poder solucionarlo, podemos experimentar una regresión ideológica importante”. “Exclusión social, racismo, xenofobia…, nunca hemos tenido un sistema tan desigual en Europa”, sentenció.
Susan George se mostró de acuerdo con las palabras de Naïr. A través de un intérprete, dijo que Europa “está infectada con el neoliberalismo, que no es lo mismo que liberalismo”. Y para describir el estado actual del continente, utilizó la metáfora de los círculos concéntricos. El mayor círculo y “el más poderoso en Europa y el resto de sociedades occidentales” serían las finanzas; el segundo, la economía real; el tercer círculo sería la sociedad y el Estado, “nuestros gobiernos convertidos en víctimas o colaboradores de esta economía financiera internacional”; y, por último y menos importante hoy en día, el medio ambiente, “que tendría como único uso ser fuente de materias primas y para los residuos”.
La visión de Europa de esta filósofa, analista y presidenta del comité de planificación del Transnational Institute de Amsterdam, es totalmente al revés. “Habría que invertir el orden de los círculos concéntricos”, dijo.
Opinó que la Unión Europea ha tomado el camino incorrecto. “Creo que las medidas que en teoría nos harán salir de la crisis, en realidad nos van a sumergir más en ella y nos van a hacer renunciar a muchos de los logros de la historia reciente”.
Según Susan George, “actualmente vivimos en un sistema muy difícil de corregir. No podemos cambiarlo hasta que los pueblos se unan y digan qué Europa quieren”. Por eso, animó a los ciudadanos a luchar y a formar alianzas, porque si permitimos que sacrifiquen nuestras pensiones y servicios públicos, entre otras cosas, “estaremos creando una situación de mayor desigualdad y de crisis permanente”.
«No saldremos de la crisis mientras cada uno siga yendo por su lado»
Sami Naïr Sociólogo, filósofo y politólogo, el catedrático francés, uno de los referentes intelectuales del progresismo mundial, participó en el debate ‘La libertad de Europa’
Sami Naïr (Argelia, 1946) dice que la situación es ésta: «Los mercados financieros especulativos, los accionistas codiciosos y los banqueros sin escrúpulos han provocado una crisis. Pero son los trabajadores y las clases más desfavorecidas los que la están pagando. Y lo van a seguir haciendo. Ése es el horizonte inmediato que nos aguarda». El diagnóstico da miedo, sobre todo teniendo en cuenta que la de Naïr no solo es una de las voces más autorizadas del progresismo internacional, sino también una de las más optimistas. El filósofo, sociólogo y catedrático francés, que asesoró al gobierno de Lionel Jospin entre 1997 y 1999, participó ayer junto a la intelectual y activista Susan George en el ciclo ‘Las Tertulias de La Pepa’, organizadas por el Consorcio del Bicentenario.
Para equilibrar la dureza de su análisis, Naïr insiste en la receta que lleva años recomendando a la sociedad civil: «Toma de conciencia, movilización ciudadana y cerco a las élites que se benefician de un sistema económico desconectado de la actividad productiva». O lo que es lo mismo: «Resistir, actuar y esperar a que esta victoria del neoliberalismo sea sólo una victoria a corto o medio plazo».
«No, Europa no va a salir fácilmente de la crisis económica, y aún menos de la crisis institucional y política que conlleva. Cuando esto comenzó, había dos posibilidades de afrontar la situación: buscar una salida ‘neokeynesiana’ al problema, basada en reforzar el estado social y en poner en marcha políticas comunes que incluyeran inversiones estatales, como las que dispusieron los americanos en los años 30 con Roosevelt; y la otra salida, la no progresista, la que se está imponiendo». Esta otra opción, para Naïr, puede resumirse en que «cada país empezó a actuar por sí mismo» y en que «todos han tenido que plegarse finalmente a las decisiones de la derecha alemana». Aunque, de entrada, tanto Sarkozy como Obama parecían partidarios de reformar el sistema financiero internacional, «la canciller se negó en redondo».
Pregunta: «¿El tiempo le está dando la razón a Merkel?». Respuesta: «No. Hemos visto cómo se agravaba la crisis del euro, hemos visto estallar a Grecia e Irlanda, y mañana, probablemente, caerá Portugal. Si cae Portugal, España empeorará rápidamente. Las medidas que se han tomado no van a solucionar nada». Pregunta: «¿Y los ciudadanos, qué pueden hacer?». Respuesta: «El electorado acaba de darle un aviso a Merkel. Es una pequeña esperanza, pero los movimientos progresistas a escala europea deben elaborar un programa común. No saldremos de ésta mientras cada uno siga yendo por su lado. Ésa es la gran responsabilidad de la izquierda, y no estoy muy seguro de que sepa afrontarla».

En lucha permanente
Sobre el futuro de Europa cabe otra gran cuestión: ¿Habrá por fin una reacción de la parte de la sociedad más afectada por la crisis y por las políticas supuestamente dirigidas a solventarla? Naïr considera que «los que se han movilizado contra el recorte de derechos laborales y sociales tienen toda la razón». «Durante estos últimos años se ha hecho patente que aquellos que carecen de una ‘defensa’ organizada de los logros conseguidos, acaban por perderlos en muy poco tiempo». «Porque estamos en un mundo de lucha permanente». «El sistema también ha demostrado algo aún más peligroso: que puede llegar a aprovechar sus propios fracasos para profundizar en la explotación».

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