Menu

Una deuda providencial…

8 desembre, 2009 - Entitats financeres

Serge Halimi – ATTAC Francia
Gracias a generosas inyecciones de dinero público, los bancos recuperaron su brillo. Incluso emergen de la crisis financiera más grandes y más poderosos que antes. Y, por lo tanto, más susceptibles aun de tomar “como rehenes” a los Estados cuando se produzca la próxima tormenta. Este es el momento que eligieron los gobiernos occidentales y los bancos centrales para hacer sonar nuevamente la alarma sobre la deuda.
El fantasma de la quiebra –astutamente puesto entre paréntesis mientras había que desembolsar montos inconcebibles para salvar a Goldman Sachs, al Deutsche Bank o a BNP-Paribas– reapareció esta vez con el fin de apurar la invasión de las lógicas de rentabilidad mercantil en actividades que permanecían a salvo de ellas. El peso del endeudamiento, agravado por el parate económico, sirve una vez más de pretexto para el desmantelamiento de la protección social y de los servicios públicos. Hace un año se anunciaba el coma de los liberales; éstos encontraron en el anuncio repetido de que “las cajas están vacías” el instrumento para su resurrección política.
No van a disminuir la velocidad. La nueva coalición en el poder en Berlín prometió 24.000 millones de euros suplementarios en alivios de impuestos, cuando el año próximo el déficit alemán alcanzará casi el 6,5% del Producto Bruto Interno (más de dos veces la tasa máxima autorizada por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea). Los conservadores británicos se comprometieron a reducir el impuesto sobre sociedades. Y en Francia, desde la elección de Nicolás Sarkozy, la derecha suprimió sucesivamente el gravamen sobre las horas extra, estableció un “escudo fiscal” para las rentas del capital, disminuyó el impuesto sobre las sucesiones y decidió suprimir la tasa profesional pagada por las empresas.
En otros tiempos, los conservadores mostraban preocupación por el equilibro contable, hasta el punto de consentir subas de impuestos. Desde hace unos treinta años, por el contrario, los déficit públicos son su creación consciente, destinada a paralizar las veleidades de intervención de la colectividad. Una práctica laxista, que recorta los ingresos, es acompañada por un discurso catastrofista que permite rechazar los gastos del Estado-providencia.
“Reagan demostró que los déficit no importan”, contestó en 2002 el vicepresidente estadounidense Richard Cheney a su secretario del Tesoro, preocupado por una nueva reducción de los impuestos directos. Cheney quería decir con ello que el déficit no perjudica necesariamente al que lo decide, puesto que Ronald Reagan fue cómodamente reelecto en 1984 después de haberlo triplicado durante su primer mandato. Pero las obligaciones presupuestarias pesan más sobre los sucesores, sobre todo cuando uno los sospecha pródigos por el solo motivo de que no son de derecha… Así, para tener aunque fuera una mínima chance de hacer adoptar su reforma del sistema de salud, Barack Obama tuvo que comprometerse previamente a que ésta no sumara ni un centavo a la deuda pública. ¿Cuándo, exactamente, se impone este tipo de condición a las aventuras militares?
Al dividir por tres el monto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) pagado por cafeteros y gastronómicos, el gobierno francés acaba de sacrificar 2.400 millones de euros de ingresos fiscales. Algunas semanas más tarde, con el pretexto de “equidad”, recuperó 150 millones de euros gravando las indemnizaciones diarias pagadas a las víctimas de accidentes de trabajo. Aunque muestra una excelente disposición en la materia, al Gobierno francés le falta recorrer un buen trecho antes de igualar a Reagan. Porque el ex Presidente de Estados Unidos hizo muchos más suaves los impuestos de los más ricos, y luego, como había que reducir el déficit (que él mismo acababa de profundizar), exigió a los comedores escolares contabilizar el ketchup como una verdura al momento de considerar el valor nutricional de las comidas que servían a los alumnos…
La contrarrevolución fiscal que a continuación recorrió el mundo despegó en 1978 en California, el Estado del cual Reagan fue gobernador. Allí, las cajas están hoy completamente vacías (el déficit, crónico desde hace una década, alcanza los 26.000 millones de dólares). El pasado jueves 19 de noviembre, la universidad pública de California aumentó en un 32% el costo de la matrícula. Acababa de suprimir dos mil empleos.
Artículo publicado en Le Monde diplomatique. Traducción: Florencia Giménez Zapiola.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.