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Veinte años de unipolaridad

15 novembre, 2009 - Opinió

Emir Sader El Argentino.com
La caída del Muro de Berlín y el fin del campo socialista han provocado una de las más grandes transformaciones históricas contemporáneas: el paso de un mundo bipolar a un mundo unipolar, bajo hegemonía imperial norteamericana. Veinte años atrás se cerraba el período en que el socialismo, a partir de la victoria de la revolución soviética, había pasado a ser alternativa real para sectores crecientes de la población mundial.
Además, el triunfo en la guerra fría del bloque occidental ha generado otras consecuencias:
1. La victoria de la interpretación occidental sobre la Historia contemporánea: triunfo de la democracia liberal sobre el totalitarismo
2. El triunfo del modo de vida norteamericano sobre formas de vida alternativas
3. Las teorías del fin de la Historia, esto es, de que ya no habría nada que superara los marcos de la democracia liberal y la economía de mercado
4. El debilitamiento de la idea del socialismo, pero también del Estado, de las soluciones colectivas y de la misma política, sustituida por el mercado.
Luego, el socialismo salió de la agenda contemporánea como alternativa concreta. Frente a los cambios radicalmente regresivos, China enrumbó en la dirección de una economía de mercado, mientras Cuba buscó defenderse con el período especial, para no retroceder.
Sin embargo, el paso del modelo regulador al modelo neoliberal promovió la hegemonía del capital financiero, que no logró estabilizar su dominación, porque no genera las bases sociales de su apoyo, dado su carácter especulativo. Las crisis regionales y nacionales se sucedieron –en América Latina las de México, Brasil y Argentina–, hasta desembocar en la crisis actual.
Veinte años después, el mundo, bajo hegemonía imperial norteamericana y del modelo neoliberal, no se presenta como un mundo estabilizado, todo lo contrario. Estados Unidos no logra hacer dos guerras a la vez, el modelo neoliberal se revela agotado. Sin embargo, no surge todavía en el horizonte otra superpotencia o bloque de países que puedan sustituir la hegemonía imperial norteamericana, ni tampoco un modelo que pueda sustituir al modelo neoliberal.
En conclusión, podemos prever que entramos en un período más o menos largo de inestabilidad, en que una hegemonía se agota, pero otras tienen dificultades para afirmarse. Un período de turbulencias, hasta que se generen las condiciones de superación de la crisis hegemónica mundial.

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