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Y la crisis eclipsó el hambre

15 octubre, 2008 - Crisi sistémica

Íñigo DomínguezLa Voz de Galicia
Las cumbres y las fotos de familia se olvidan muy rápido, pero conviene recordar que apenas fue en junio cuando los líderes del mundo se reunieron en Roma ante la alarmante subida de los precios de los alimentos. Era el tema del que todos hablaban, porque si en España el pan subía de forma inédita en nada menos que 36 países pobres había riesgo de rebeliones populares. Ban Ki Moon, Sarkozy, Zapatero, prometieron ayudas millonarias y el asunto entró en la agenda de la siguiente reunión del G-8. Pero tras el verano se habla de otra cosa, de la crisis financiera. El problema de los precios no sólo sigue ahí, sino que la propia crisis lo agudizará, según los expertos de la ONU. Sin embargo, ha dejado de ser una prioridad de los gobiernos: ahora se centran en salvar bancos y se dan mucha más prisa en reunir el dinero de la noche a la mañana.
Este jueves es el Día Mundial de la Alimentación y Naciones Unidas prueba a lanzar de nuevo la alarma.
«Ahora los países donantes nos dicen que no es el mejor momento para darnos ese dinero», lamenta José María Sumpsi, subdirector general de la FAO, la organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, con sede en Roma. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU dijo en la cumbre que el mundo debe producir un 50% más de alimentos en 2030 e invertir para ello unos 20.000 millones de dólares al año. En medio de la alarma y con la opinión pública preocupada todo estaba clarísimo: la agricultura y la necesidad de volver a cultivar, sobre todo en los países pobres dependientes de las importaciones, se colocó en el centro de la agenda mundial. Ahora todo ese esfuerzo está en peligro, señalan fuentes de la FAO. Según la ONU, sólo se ha recibido la mitad de lo prometido. ¿Quién les prestará dinero a los campesinos pobres?
Con perspectiva, se ve que lo ocurrido con los precios de los cereales fue un eslabón más de la actual crisis y un aviso de lo que venía. El capital especulativo huyó del sector inmobiliario, tras el derrumbe de las hipotecas, y siguió operando con los alimentos. Salvo las ONGs y algunos países, nadie quiso subrayarlo en la cumbre de Roma como una de las causas principales de la subida de precios de la comida. Y eso que, según la FAO, las inversiones en los mercados financieros de alimentos se dispararon en el primer semestre de 2008 de 32.000 a 129.000 millones de euros.
En vísperas del Día Mundial de la Alimentación este martes se sucedieron en la sede de la FAO en Roma varias mesas redondas que analizaron la situación. Los datos no son buenos. Los precios de los alimentos han subido un 51% en los últimos doce meses y a los 850 millones de personas que padecen hambre en el mundo se han sumado 100 millones más. Otros 100 se han visto abocados a la pobreza. Sobre todo en las zonas urbanas, con mujeres y niños como los más vulnerables. Si antes una familia que vivía en la miseria destinaba la mitad de sus ingresos a comer, ahora tiene que dedicar todo. La consecuencia es «menos calidad, menos cantidad, menos frecuencia y menos seguridad de lo que se come», resumió Brian Thompson, experto de la FAO. Es decir, se come menos y peor: fritos y refrescos se mantienen a menudo como única dieta en los países pobres. Esto hace niños que irán peor en la escuela y más vulnerables a enfermedades.
Cambio climático
El otro gran tema del hambre, cada vez más presente, es el cambio climático. Este martes se le dedicó toda la mañana, con una delegación de la OMS, la organización de la ONU para la salud. La temperatura media puede subir hasta seis grados en Europa en este siglo. Los problemas con el agua serán cada vez más frecuentes y tendrán un impacto mayor en la agricultura.
«Habrá poca agua, desertificación, o demasiada agua, inundaciones, o agua sucia, insalubre», resumió un responsable de OMS. La salud animal, y lo que comemos, ya está sufriendo epidemias nuevas por el calor, como la lengua azul, la peste equina, la fiebre del Nilo o la fiebre del Rift, algunas de las cuales pasan al hombre.

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